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Notas
Asegúrate de que las espinacas estén bien escurridas para evitar que la lasaña quede aguada. Si la salsa blanca queda demasiado espesa, añade un poco de leche para ajustar la consistencia. No te excedas con la sal, ya que el queso ya tiene suficiente sabor. Puedes preparar la lasaña con antelación y hornearla cuando estés listo. ¡Disfruta tu plato!
