Un flan que no es dulce, ¡sino salado y delicioso!
¿Alguna vez has probado un flan salado? Yo descubrí el Flan salado de calabacín y romero por casualidad en una reunión familiar. Mi tía lo sirvió como entrada y, aunque al principio pensé que sería dulce, me llevé una sorpresa increíble. Su textura cremosa y su sabor herbal con toques de calabacín fresco me cautivaron. Desde entonces, decidí perfeccionar esta receta para compartirla contigo. ¿Listo para cocinar algo diferente y sorprendente?
La historia detrás de este flan especial
El Flan salado de calabacín y romero tiene raíces humildes pero llenas de sabor. Originalmente, los flanes salados se preparaban en Europa como una forma creativa de aprovechar verduras y hierbas frescas. El romero, esa hierba aromática que huele a campo abierto, le da ese toque mediterráneo tan especial. Cuando lo probé por primera vez, pensé: «Esto es cocina con alma». Y créeme, cuando lo prepares, tus invitados quedarán encantados.
¿Por qué te enamorarás de esta receta?
Esta receta es perfecta si buscas algo fácil pero impresionante. El Flan salado de calabacín y romero combina sabores frescos y naturales sin complicaciones. Además, es ideal para quienes quieren probar algo nuevo sin pasar horas en la cocina. Su textura suave y su aroma herbáceo son irresistibles. ¡Es como un abrazo en un plato!
Ocasiones especiales para disfrutarlo
Este flan es ideal para cenas ligeras, comidas familiares o incluso como aperitivo en reuniones con amigos. También funciona como plato principal acompañado de una ensalada fresca. Una vez lo preparé para una cena de verano, y mis amigos no paraban de pedir la receta. ¡Es un éxito asegurado!
Ingredientes necesarios
- 3 calabacines medianos
- 4 huevos
- 200 ml de nata líquida
- 50 g de queso rallado (parmesano o similar)
- 1 cucharadita de romero fresco picado
- Sal y pimienta al gusto
- 1 cucharada de aceite de oliva
Opciones de sustitución
- Puedes usar calabaza en lugar de calabacín si prefieres un sabor más dulce.
- Si no tienes romero fresco, puedes usar seco, pero reduce la cantidad a media cucharadita.
- El queso puede ser sustituido por ricotta o mozzarella para un toque más cremoso.
Paso 1: Preparando los calabacines
Comienza lavando bien los calabacines y córtalos en rodajas finas. Sofríelos en una sartén con un poco de aceite de oliva hasta que estén tiernos. Este paso es clave para que el flan tenga una textura perfecta. Mientras los cocinas, sentirás cómo su aroma fresco llena tu cocina. Pro tip: No los cocines demasiado; deben quedar ligeramente firmes.
Paso 2: Mezclando los ingredientes
En un bol grande, bate los huevos junto con la nata líquida. Añade el queso rallado, el romero picado, sal y pimienta. Mezcla bien hasta obtener una crema homogénea. Ahora, incorpora los calabacines sofritos y revuelve suavemente. Esta mezcla será la base de tu flan. Huele ese romero… ¡es pura magia!
Paso 3: Horneando el flan
Vierta la mezcla en moldes individuales previamente engrasados o en un molde grande. Colócalos en una bandeja con agua caliente (baño maría) para que el flan quede suave y cremoso. Hornea a 180°C durante unos 40 minutos. Sabrás que está listo cuando al insertar un cuchillo, este salga limpio. Chef’s tip: Usa un molde de silicona para desmoldarlo fácilmente.
Tiempos de preparación
Preparar este flan es rápido y sencillo. Necesitarás unos 15 minutos para cortar y sofreír los calabacines, otros 10 minutos para mezclar los ingredientes, y aproximadamente 40 minutos de horneado. En total, estarás listo en menos de una hora y media. ¡Perfecto para esos días en los que quieres algo rico pero no tienes mucho tiempo!
El secreto del chef
Para realzar el sabor del romero, frótalo ligeramente entre tus manos antes de picarlo. Esto libera sus aceites esenciales y potencia su aroma. ¡Un pequeño truco que hace una gran diferencia!
Dato curioso sobre el romero
¿Sabías que el romero simboliza la amistad y la lealtad? En la antigua Grecia, se usaba como ofrenda a los dioses. Así que, al preparar este Flan salado de calabacín y romero, no solo estás cocinando, ¡estás celebrando la amistad!
Herramientas necesarias
- Moldes para flan o un molde grande
- Bandeja para baño maría
- Sartén
- Bol grande para mezclar
- Cuchillo y tabla de cortar
Consejos para almacenar el flan
Una vez horneado, deja enfriar el flan antes de guardarlo. Puedes conservarlo en el refrigerador durante 2-3 días en un recipiente hermético. Si decides congelarlo, asegúrate de envolverlo bien para evitar que absorba otros olores. Para recalentarlo, usa el horno a baja temperatura para mantener su textura cremosa. Nunca uses el microondas, ya que podría secarlo.
Al almacenar, siempre coloca una nota con la fecha de preparación. Así sabrás cuándo consumirlo. Además, es ideal para llevar de almuerzo al trabajo. Solo necesitas calentarlo un poco y estará listo para disfrutar.
Recuerda que los alimentos frescos siempre tienen mejor sabor. Por eso, trata de consumir el flan lo antes posible para disfrutar de todos sus matices.
Consejos y recomendaciones
Para mejorar aún más esta receta, prueba usar calabacines orgánicos. Tienen un sabor más intenso y natural. También puedes añadir un toque de nuez moscada para realzar los sabores. Otra idea es servirlo con una salsa de yogur y limón para darle un contraste fresco. Procura no sobrecargar la mezcla con demasiados ingredientes; el protagonista aquí es el calabacín.
Ideas para presentar el flan
- Decora con hojas frescas de romero encima.
- Acompaña con una ensalada verde para un toque de color.
- Sirve en moldes individuales para un efecto elegante.
Recetas alternativas más saludables
Si buscas opciones más ligeras, aquí tienes algunas ideas:
- Flan de calabacín al vapor: Cocina los calabacines al vapor para reducir grasas.
- Versión sin lácteos: Usa leche de almendra en lugar de nata.
- Flan vegano: Sustituye los huevos por harina de garbanzos.
- Opción integral: Añade harina integral a la mezcla para más fibra.
- Flan bajo en sodio: Reduce la sal y agrega más hierbas frescas.
- Variante con espinacas: Combina calabacín con espinacas frescas.
Error común 1: No usar baño maría
Uno de los errores más frecuentes es hornear el flan directamente sin baño maría. Esto puede hacer que quede seco y pierda su textura cremosa. Para evitarlo, siempre coloca los moldes en una bandeja con agua caliente. Pro tip: Asegúrate de que el agua llegue a la mitad de los moldes.
Error común 2: Sobrecocer los calabacines
Si cocinas los calabacines demasiado tiempo antes de mezclarlos, pueden soltar demasiada agua y alterar la textura del flan. Cocínalos solo hasta que estén tiernos. Así mantendrán su frescura y contribuirán a la jugosidad del plato.
Error común 3: Usar romero seco en exceso
El romero seco es más concentrado que el fresco. Si lo usas, reduce la cantidad para no saturar el sabor. Un toque sutil es suficiente para realzar el plato sin opacar los demás ingredientes.
¿Qué es un flan salado?
Un flan salado es una preparación similar a un pastel salado pero con una textura más suave y cremosa. Es perfecto como entrada o plato principal ligero. El Flan salado de calabacín y romero es un ejemplo delicioso de cómo los ingredientes simples pueden convertirse en algo extraordinario.
¿Puedo preparar este flan sin horno?
Aunque lo ideal es hornearlo, puedes intentar cocinarlo al vapor o en una olla eléctrica con función de cocción lenta. Sin embargo, el resultado no será exactamente igual. Te recomiendo invertir en un buen molde resistente al calor para lograr la textura perfecta.
¿Cuánto dura en el refrigerador?
Este flan puede durar hasta 3 días en el refrigerador si se almacena correctamente en un recipiente hermético. Recuerda consumirlo lo antes posible para disfrutar de su sabor fresco y cremoso.
¿Se puede congelar?
Sí, puedes congelarlo, pero ten en cuenta que la textura puede cambiar ligeramente. Para mejores resultados, envuélvelo bien y descongélalo en el refrigerador antes de recalentarlo.
¿Qué puedo servir como guarnición?
Una ensalada verde o una salsa de yogur son acompañamientos perfectos. También puedes servirlo con pan tostado para un toque crujiente.
¿Es apto para veganos?
Con pequeñas modificaciones, como sustituir los huevos por harina de garbanzos y la nata por leche vegetal, puedes hacer una versión vegana del Flan salado de calabacín y romero.
¿Qué tipo de queso es mejor?
El queso parmesano es ideal por su sabor fuerte, pero también puedes usar ricotta o mozzarella para una opción más cremosa. Todo depende de tus preferencias.
¿Cómo sé cuándo está listo?
Inserta un cuchillo en el centro del flan. Si sale limpio, está listo. También notarás que los bordes se separan ligeramente del molde.
¿Puedo usar otras hierbas?
Claro, puedes experimentar con tomillo o albahaca. Sin embargo, el romero le da un toque único que combina perfectamente con el calabacín.
¿Es difícil de preparar?
¡Para nada! Este flan es muy sencillo de hacer y requiere ingredientes básicos. Con un poco de práctica, podrás prepararlo en menos de una hora.
El Flan salado de calabacín y romero es una receta que nunca pasa desapercibida. Ya sea que lo prepares para una ocasión especial o simplemente para disfrutar en casa, siempre será un éxito. Anímate a probarlo y verás cómo se convierte en uno de tus favoritos. ¡Feliz cocina!

Equipo
- Moldes para flan
- Sartén
- Bol grande
- Bandeja para baño maría
- Cuchillo y tabla de cortar
Ingredientes
- 3 calabacines medianos
- 4 huevos
- 200 ml nata líquida
- 50 g queso rallado (parmesano o similar)
- 1 cucharadita romero fresco picado
- q.s. sal
- q.s. pimienta
- 1 cucharada aceite de oliva
Instrucciones
- Lava bien los calabacines y córtalos en rodajas finas.
- Sofríe los calabacines en una sartén con un poco de aceite de oliva hasta que estén tiernos.
- En un bol grande, bate los huevos junto con la nata líquida.
- Añade el queso rallado, el romero picado, sal y pimienta, y mezcla bien.
- Incorpora los calabacines sofritos a la mezcla y revuelve suavemente.
- Vierte la mezcla en moldes individuales o en un molde grande engrasado.
- Coloca los moldes en una bandeja con agua caliente y hornea a 180°C durante 40 minutos.
- Comprueba la cocción introduciendo un cuchillo; debe salir limpio.


