Receta de Lomo de Bacalao con Salsa de Mantequilla: Tips y Consejos

Lomo de bacalao con salsa de mantequilla

El Placer de un Pescado que Enamora

La primera vez que probé un lomo de bacalao con salsa de mantequilla fue en casa de mi abuela. Ella cocinaba este plato cada viernes con una dedicación especial. El aroma que salía de su pequeña cocina me hacía correr desde el jardín. Ese recuerdo sigue vivo en mi memoria.

El bacalao es un pescado que merece todo tu cariño en la cocina. Su carne blanca se deshace en la boca con una suavidad increíble. No tiene ese sabor fuerte a pescado que a algunos les asusta. Es delicado pero con personalidad propia.

Este pescado tiene una textura firme antes de cocinarlo. Cuando está listo, se vuelve tierno y jugoso. Las escamas gruesas del bacalao protegen su carne durante la cocción. Esto hace que sea difícil arruinarlo, incluso si eres principiante.

Una cena especial necesita un plato que impresione sin complicarte la vida. El bacalao cumple perfectamente este papel. Es elegante pero no presume. Es sabroso pero no abruma. Y lo mejor: se cocina rápido.

Ahora bien, preparar bacalao es solo la mitad del trabajo. La verdadera magia ocurre cuando encuentras la salsa perfecta. Aquí es donde muchos cocineros se pierden entre tantas opciones. ¿Qué salsa es mejor para el bacalao? Esta pregunta me la han hecho docenas de veces.

La respuesta corta es que depende de tu gusto personal. Pero si me preguntas mi opinión honesta, la salsa de mantequilla gana por goleada. Esta salsa dorada y aromática abraza cada trozo de pescado. No tapa su sabor natural. Lo realza con delicadeza.

He probado el bacalao con tomate, con pimientos, incluso con chocolate blanco en un restaurante experimental. Todas esas salsas tienen su momento. Pero cuando quiero que el bacalao brille de verdad, vuelvo siempre a la mantequilla.

Ingredientes Esenciales para Tu Lomo de Bacalao con Salsa de Mantequilla

Cocinar bien empieza con buenos ingredientes. No necesitas una lista interminable. De hecho, los mejores platos suelen ser los más sencillos. Aquí te comparto exactamente lo que necesitas:

Para el bacalao:

  • 4 lomos de bacalao fresco (de unos 180-200 gramos cada uno)
  • Sal marina al gusto
  • Pimienta negra recién molida
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 limón (solo necesitarás unas gotas)

Para la salsa de mantequilla:

  • 100 gramos de mantequilla sin sal
  • 3 dientes de ajo picados finamente
  • 2 cucharadas de perejil fresco picado
  • El zumo de medio limón
  • Una pizca de sal
  • Pimienta blanca al gusto

Como ves, nada complicado. Probablemente ya tienes la mitad de estos ingredientes en tu cocina ahora mismo.

La calidad del bacalao marca la diferencia. Busca lomos gruesos y firmes. El pescado fresco tiene un olor suave a mar. Si huele demasiado fuerte, aléjate de esa pescadería. Los ojos del pescadero también mienten a veces, pero tu nariz nunca.

La mantequilla debe ser tu protagonista en la salsa. Algunos me preguntan: ¿Es mejor cocinar el bacalao en aceite o en mantequilla? Esta es una pregunta brillante que merece una respuesta completa.

El aceite de oliva aguanta mejor las temperaturas altas. Esto lo hace perfecto para sellar el pescado inicialmente. La mantequilla, por otro lado, se quema con facilidad si la calientas demasiado. Pero su sabor es incomparable.

Mi técnica favorita combina ambos. Uso un poco de aceite para cocinar el bacalao en la sartén. Luego preparo la salsa de mantequilla aparte. Así consigo lo mejor de los dos mundos. El pescado queda dorado y crujiente por fuera. La salsa le da esa cremosidad celestial.

La mantequilla aporta una riqueza que el aceite no puede igualar. Se funde sobre el bacalao caliente creando pequeños ríos dorados. Cada bocado se vuelve más jugoso y sabroso. El pescado absorbe los aromas del ajo y las hierbas que hayas añadido a la mantequilla.

Además, la mantequilla crea una textura sedosa en el paladar. Se pega ligeramente al pescado sin empaparlo. Es como un abrazo suave que envuelve cada fibra de la carne blanca.

Las Especias que Transforman Tu Bacalao

Muchos cocineros novatos me preguntan ¿qué especias le pega al bacalao? La respuesta puede sorprenderte por su simplicidad.

El bacalao no necesita un desfile de especias. Su sabor delicado se puede perder fácilmente. Menos es más en este caso. Aquí están mis recomendaciones probadas:

Ajo fresco: No es técnicamente una especia, pero es fundamental. El ajo y el bacalao son amigos desde hace siglos. Úsalo con generosidad pero sin exagerar. Dos o tres dientes son suficientes para cuatro personas.

Perejil: Esta hierba verde y fresca equilibra la riqueza de la mantequilla. Añade color y un toque de frescura al plato. Siempre uso perejil fresco, nunca seco. La diferencia es enorme.

Pimienta blanca: Prefiero la blanca sobre la negra para este plato. Es más suave y no deja puntitos negros en la salsa dorada. Pero si solo tienes negra, funciona perfectamente.

Pimentón dulce: Solo una pizca si quieres añadir un toque ahumado. No es necesario, pero queda muy bien. El pimentón de la Vera es mi favorito para esto.

Tomillo fresco: Unas ramitas pequeñas pueden hacer maravillas. El tomillo tiene un aroma que complementa el pescado sin dominarlo.

Cayena: Solo si te gusta el picante suave. Una puntita de cuchillo es suficiente. Yo lo uso en invierno para dar un golpe de calor.

Evita las mezclas de especias complejas. El curry, el comino fuerte o el cilantro pueden chocar con el bacalao. Guarda esas especias para otros pescados más grasos como el salmón o el atún.

La sal merece mención especial. El bacalao fresco necesita sal, pero con moderación. Si usas bacalao desalado, ten mucho cuidado. Ya tiene sal incorporada en sus fibras. Prueba siempre antes de servir.

Un truco que aprendí de un chef gallego: añade una hoja de laurel al aceite cuando calientes la sartén. Luego retírala antes de cocinar el pescado. Deja un aroma sutil que hace la diferencia.

Recuerda que estás cocinando bacalao, no enmascarándolo. Cada especia debe ser un acompañante discreto. El verdadero protagonista es ese lomo blanco y jugoso con su salsa de mantequilla brillante.

Preparación Paso a Paso

Ahora que tienes tus ingredientes listos y entiendes por qué cada uno es importante, vamos a la parte divertida: cocinar.

Este proceso no te llevará más de veinte minutos. Sí, has leído bien. Un plato que parece salido de un restaurante de lujo, listo en menos tiempo del que tardas en ver un episodio de tu serie favorita.

Paso 1: Prepara tu espacio de trabajo

Saca el bacalao del refrigerador unos quince minutos antes de cocinarlo. El pescado a temperatura ambiente se cocina más uniformemente. Este es un secreto que muchos ignoran y que marca una gran diferencia.

Mientras el pescado se atempera, reúne todos tus ingredientes. Los chefs profesionales llaman a esto «mise en place». Suena elegante, pero básicamente significa tener todo a mano antes de encender el fuego. Créeme, buscar el perejil mientras tu mantequilla se quema no es divertido.

Paso 2: Seca y sazona el bacalao

Este paso parece obvio pero es crucial. Seca los lomos de bacalao con papel de cocina. Presiona suavemente para eliminar toda la humedad superficial. Un pescado húmedo no se dora bien. Simplemente se cuece al vapor en su propia agua.

Salpimienta ambos lados de cada lomo. No seas tímido con la sal, pero tampoco te pases. Una pizca generosa en cada lado es perfecta. La pimienta aporta ese toque picante que equilibra la grasa de la mantequilla.

Paso 3: Calienta la sartén correctamente

Aquí es donde muchos cocineros caseros fallan. La sartén debe estar caliente antes de añadir el aceite. Una sartén de fondo grueso funciona mejor porque distribuye el calor uniformemente. Si tienes una de hierro fundido, este es su momento de brillar.

Calienta la sartén a fuego medio-alto durante un par de minutos. Luego añade el aceite de oliva. Cuando el aceite empiece a brillar pero antes de que humee, está listo. Si echa humo, has ido demasiado lejos. Baja el fuego un poco.

Paso 4: Cocina el bacalao con paciencia

Coloca los lomos en la sartén con la piel hacia abajo si la tienen. Si son sin piel, empieza por el lado que se veía mejor cuando los compraste. Vas a escuchar un siseo satisfactorio. Si no lo escuchas, la sartén no estaba suficientemente caliente.

Aquí viene la parte difícil: no toques el pescado. Resiste la tentación de moverlo, levantarlo o darle la vuelta ansiosamente. Déjalo tranquilo durante cuatro o cinco minutos. El bacalao te dirá cuándo está listo para darse la vuelta. Se soltará fácilmente de la sartén cuando esté dorado.

Un consejo que me salvó muchas cenas: si el pescado se pega, espera un minuto más. El pescado bien dorado se despega solo. Si tienes que forzarlo, aún no está listo.

Dale la vuelta con cuidado usando una espátula ancha. Cocina el otro lado durante tres o cuatro minutos más. El tiempo exacto depende del grosor de tus lomos. Un lomo de dos centímetros necesita menos tiempo que uno de tres.

Paso 5: El truco del punto perfecto

El bacalao está listo cuando se vuelve opaco y las capas de carne empiezan a separarse ligeramente. Puedes hacer una pequeña incisión en la parte más gruesa con un cuchillo. Si el interior está blanco nacarado en lugar de translúcido, ya está.

Algunos cocineros usan un termómetro. La temperatura interna ideal es 63°C. Pero honestamente, después de cocinar bacalao unas cuantas veces, lo sabrás solo con mirarlo. La carne cambia de aspecto de manera muy evidente.

Retira el pescado de la sartén y colócalo en un plato. Tápalo ligeramente con papel de aluminio. Seguirá cocinándose un poco con el calor residual mientras preparas la salsa.

Paso 6: La salsa mágica de mantequilla

En la misma sartén donde cocinaste el bacalao, baja el fuego a medio-bajo. Si hay restos quemados, límpialos rápidamente con papel de cocina. Pero deja los jugos dorados del pescado. Ahí está el sabor.

Añade la mantequilla. Observa cómo se derrite formando un charco dorado y burbujeante. Cuando empiece a espumar, añade el ajo picado. El olor que se libera en este momento es adictivo. Similar a la salsa cremosa de ajo con mariscos que tanto me gusta preparar.

Cocina el ajo solo treinta segundos. No más. El ajo quemado es amargo y arruinará tu salsa. Debe estar fragante y ligeramente dorado, nada más.

Añade el zumo de limón. La salsa empezará a burbujear vigorosamente. Esto es perfecto. El ácido del limón corta la grasa de la mantequilla. Remueve con una cuchara de madera durante un minuto.

Incorpora el perejil picado. La salsa tomará un color más claro con motas verdes preciosas. Prueba y ajusta la sal si es necesario. Recuerda que el bacalao ya tiene sal, así que ve con cuidado.

Paso 7: El emplatado que impresiona

Coloca cada lomo de bacalao en el centro de un plato caliente. Vierte la salsa de mantequilla generosamente sobre cada porción. Deja que se escurra por los lados formando un charco dorado alrededor.

Añade una ramita de perejil fresco encima. Si tienes una rodaja fina de limón, colócala al lado. No es solo decoración. Tus invitados pueden exprimirla sobre el pescado si quieren más acidez.

Sirve inmediatamente. El bacalao es como ese amigo puntual que no tolera esperas. Si lo dejas reposar demasiado, se enfría y pierde esa textura perfecta.

Variaciones y Acompañamientos

La receta básica es fantástica. Pero una vez que la domines, puedes jugar con variaciones que mantendrán este plato interesante durante años.

Mantequilla de hierbas mixtas: Mezcla perejil con eneldo fresco y cebollino picado. Esta combinación le da un perfil más complejo a la salsa. El eneldo funciona especialmente bien con pescados blancos. Me recuerda a la preparación del salmón al horno con hierbas, aunque el bacalao pide un toque más delicado.

Mantequilla con alcaparras: Añade una cucharada de alcaparras picadas a la mantequilla derretida. Su sabor salado y ligeramente ácido contrasta maravillosamente con la dulzura natural del bacalao. Este es mi toque secreto cuando quiero impresionar.

Versión mediterránea: Agrega tomates cherry cortados por la mitad y aceitunas negras picadas a la salsa. Cocínalos brevemente hasta que los tomates empiecen a soltar su jugo. Termina con unas hojas de albahaca fresca.

Toque asiático: Sustituye la mitad de la mantequilla por aceite de sésamo tostado. Añade jengibre fresco rallado en lugar de tanto ajo. Termina con cilantro en vez de perejil. Esta versión me sorprendió gratamente cuando la probé en un restaurante fusión.

Mantequilla picante: Incorpora una pizca de hojuelas de chile rojo a la mantequilla. No tanto como para quemar, solo lo suficiente para sentir un calorcito agradable al final. Funciona especialmente bien en noches frías de invierno.

Ahora hablemos de los acompañamientos. El bacalao con mantequilla es rico y sabroso, así que necesita compañeros que equilibren su intensidad.

Puré de patatas clásico: No hay nada más reconfortante. El puré cremoso absorbe la salsa de mantequilla como una esponja. Prepáralo con leche caliente y mantequilla extra. Algunos añaden un toque de nuez moscada, pero yo prefiero dejarlo simple.

Patatas asadas con romero: Corta patatas en cubos, mézclalas con aceite de oliva, romero fresco y ajo. Ásalas a 200°C hasta que estén crujientes por fuera. El contraste de texturas con el pescado tierno es perfecto.

Verduras al vapor: Brócoli, judías verdes o espárragos funcionan de maravilla. Las verduras verdes aportan color y frescura. Un chorrito de limón sobre ellas antes de servir las hace brillar.

Arroz al azafrán: Cocina arroz blanco con unas hebras de azafrán y caldo de pescado. El color dorado del arroz combina visualmente con la salsa de mantequilla. El sabor complementa sin competir.

Ensalada verde simple: Lechuga crujiente, rúcula y un poco de endibia con un aliño ligero de limón y aceite de oliva. La acidez y el crujiente limpian el paladar entre bocados del rico bacalao. Similar al equilibrio que busco cuando preparo platos intensos de mariscos.

Pan crujiente: Nunca subestimes un buen pan. Sirve rebanadas tostadas de pan rústico para mojar en la salsa de mantequilla sobrante. Desperdiciar esa salsa dorada debería ser ilegal.

Una guarnición que descubrí por accidente: calabacín rallado salteado con ajo. Ralla calabacines con un rallador grueso. Saltéalos rápidamente en aceite de oliva con ajo hasta que estén tiernos pero aún verdes. Tardan tres minutos y son increíblemente ligeros.

Para ocasiones especiales, sirvo el bacalao sobre una cama de espinacas salteadas con ajo. Las espinacas se marchitan en minutos y absorben los jugos del pescado. El resultado es elegante y saludable al mismo tiempo.

Si tienes invitados y quieres algo realmente impresionante, prueba un risotto ligero de limón. El cremoso del risotto abraza la salsa de mantequilla creando una combinación celestial. Eso sí, el risotto requiere más tiempo y atención.

Recuerda que menos es más cuando acompañas un plato tan sabroso. Una o dos guarniciones son suficientes. El bacalao con su salsa merece ser la estrella del plato, no perderse entre demasiados acompañamientos.

El Lado Saludable de Tu Lomo de Bacalao

Ya sabes preparar este plato increíble y combinarlo con las guarniciones perfectas. Pero déjame contarte algo que te va a encantar: el bacalao no solo es delicioso, también es fantástico para tu salud.

Mi tía Carmen siempre decía que la mejor medicina viene en forma de comida sabrosa. Tenía razón. El bacalao es uno de esos alimentos que nutren tu cuerpo mientras deleitan tu paladar.

Cada porción de cien gramos de bacalao fresco contiene aproximadamente 18 gramos de proteína de alta calidad. Esto es comparable a la carne de pollo o ternera, pero con mucha menos grasa. Las proteínas del bacalao contienen todos los aminoácidos esenciales que tu cuerpo necesita para reparar tejidos y mantener los músculos fuertes.

Lo que me fascina del bacalao es su perfil nutricional limpio. Es bajo en calorías, con apenas 82 calorías por cada cien gramos. Para los que cuentan calorías o buscan mantener el peso, este pescado es un regalo del cielo. Puedes comer bien sin sentir culpa después.

El bacalao también aporta vitaminas del grupo B, especialmente B12 y niacina. La vitamina B12 es crucial para el sistema nervioso y la formación de glóbulos rojos. Muchas personas tienen deficiencia de esta vitamina sin saberlo. Un buen plato de bacalao ayuda a cubrir tus necesidades diarias.

Pero aquí viene la parte interesante. El bacalao contiene ácidos grasos omega-3, aunque en cantidades menores que pescados más grasos como el salmón o la caballa. Los omega-3 son esas grasas buenas de las que siempre hablan los médicos. Ayudan a reducir la inflamación, protegen el corazón y mantienen tu cerebro funcionando bien.

El fósforo y el selenio también están presentes en buenas cantidades. El fósforo fortalece tus huesos y dientes. El selenio actúa como antioxidante, protegiendo tus células del daño. Es como tener un pequeño ejército de nutrientes trabajando para ti.

Ahora bien, mucha gente me pregunta sobre el colesterol. Esta es una preocupación legítima que merece una respuesta clara y honesta. ¿El bacalao es malo para el colesterol? Esta pregunta la escucho constantemente en mis talleres de cocina.

La respuesta corta es: no, el bacalao no es malo para el colesterol. De hecho, puede ser tu aliado. Déjame explicarte por qué.

El bacalao fresco contiene muy poco colesterol comparado con otros alimentos de origen animal. Hablamos de aproximadamente 40-50 miligramos por cada cien gramos. Para ponerlo en perspectiva, un huevo tiene más de 180 miligramos de colesterol.

Además, el bacalao es extremadamente bajo en grasas saturadas, que son las verdaderas villanas cuando hablamos de colesterol. Las grasas saturadas estimulan la producción de colesterol malo (LDL) en tu hígado. El bacalao apenas tiene estas grasas problemáticas.

Los omega-3 presentes en el bacalao, aunque en cantidades modestas, ayudan a aumentar el colesterol bueno (HDL) mientras reducen los triglicéridos en sangre. Es exactamente lo que tu corazón necesita. Puedes consultar más detalles sobre la información nutricional del bacalao en bases de datos especializadas.

Ahora, seamos honestos. La salsa de mantequilla añade grasas saturadas al plato. Esto no significa que debas eliminarla. La vida sin mantequilla sería triste. Simplemente sé consciente de las porciones y equilibra tu dieta durante el resto del día.

Si tienes colesterol alto y te preocupa especialmente, puedes hacer algunos ajustes inteligentes. Reduce la cantidad de mantequilla a la mitad y mezcla con aceite de oliva. El sabor seguirá siendo fantástico, lo prometo. O sirve el bacalao con limón y hierbas frescas algunas veces, guardando la versión completa con mantequilla para ocasiones especiales.

Un cardiólogo me contó una vez que comer pescado blanco como el bacalao dos o tres veces por semana puede reducir el riesgo de enfermedades cardíacas. Los estudios respaldan esta afirmación. Las poblaciones que consumen más pescado suelen tener corazones más saludables.

Consejos para una Dieta Equilibrada con Bacalao

Disfrutar de tu lomo de bacalao con salsa de mantequilla no significa abandonar tus objetivos de salud. Aquí te dejo algunos consejos prácticos que uso en mi propia cocina:

Controla las porciones de salsa: No necesitas ahogar el pescado en mantequilla. Dos o tres cucharadas por persona son más que suficientes. El sabor está ahí, concentrado y delicioso. Más no siempre es mejor.

Aumenta las verduras: Llena la mitad de tu plato con vegetales. Espinacas, brócoli, judías verdes o una ensalada fresca. Las fibras de las verduras ayudan a reducir la absorción de grasas en tu intestino.

Elige días específicos: No tienes que comer bacalao con mantequilla todos los días. Reserva esta versión para dos o tres veces al mes. Los otros días, prepara el bacalao al horno con limón y hierbas, o a la plancha con un simple chorrito de aceite de oliva.

Hidrátate bien: Bebe agua antes, durante y después de la comida. El agua ayuda a tu cuerpo a procesar las grasas más eficientemente. Además, te mantiene saciado por más tiempo.

Combina con granos integrales: Si sirves arroz o pan, elige versiones integrales. La fibra adicional ayuda a regular el azúcar en sangre y mejora la digestión. El arroz integral con azafrán queda espectacular con el bacalao.

Muévete después de comer: No te tumbes en el sofá inmediatamente. Un paseo tranquilo de quince minutos después de la cena ayuda a la digestión y quema algunas calorías. Es un hábito simple que marca diferencia.

Escucha a tu cuerpo: Come hasta sentirte satisfecho, no hasta reventar. El bacalao es tan sabroso que es fácil pasarse. Mastica despacio y disfruta cada bocado. Tu estómago tarda veinte minutos en enviar la señal de saciedad a tu cerebro.

Una cosa que hago personalmente: alterno entre diferentes preparaciones de bacalao. Un día con mantequilla, la próxima semana al vapor con jengibre, después al horno con tomates. Esta variedad mantiene mi dieta interesante y equilibrada. Nunca me aburro del bacalao porque constantemente cambio la forma de cocinarlo.

También presto atención a lo que como el resto del día. Si sé que voy a preparar bacalao con mantequilla por la noche, el desayuno y la comida son más ligeros. Avena con frutas por la mañana, ensalada con pollo a la plancha al mediodía. El equilibrio se logra en el conjunto del día, no en una sola comida.

Recuerda que la comida es uno de los grandes placeres de la vida. No tiene sentido comer cosas que no disfrutas solo porque son «saludables». El truco está en encontrar preparaciones deliciosas que también nutran tu cuerpo. El bacalao cumple perfectamente este doble objetivo. Si te interesa explorar más opciones de pescados y mariscos, encontrarás un mundo de sabores que cuidan de ti.

Preguntas Frecuentes sobre el Bacalao con Mantequilla

¿Qué salsa es mejor para el bacalao?

La salsa de mantequilla con ajo y limón es mi favorita personal para el bacalao. Realza el sabor delicado del pescado sin taparse su textura y sabor natural. Otras opciones excelentes incluyen el pil-pil tradicional vasco, la salsa verde con guisantes y almejas, o simplemente un buen aceite de oliva virgen extra con perejil fresco. La mejor salsa depende del contexto: para una cena romántica elige mantequilla, para una comida familiar el pil-pil es espectacular. Experimenta con diferentes opciones hasta encontrar tu favorita.

¿Es mejor cocinar el bacalao en aceite o en mantequilla?

Idealmente, usa aceite de oliva para cocinar el bacalao y mantequilla para la salsa. El aceite aguanta mejor las temperaturas altas necesarias para dorar el pescado sin quemarse. La mantequilla se quema fácilmente y puede volverse amarga si se calienta demasiado. Mi técnica favorita combina lo mejor de ambos mundos: sello el bacalao en aceite hasta que esté dorado y crujiente, luego preparo una salsa de mantequilla aparte para verter encima al servir. Así consigues el sabor rico de la mantequilla sin los problemas de cocinarla a alta temperatura.

¿Qué especias le pega al bacalao?

El bacalao funciona mejor con especias suaves que no dominen su sabor delicado. El ajo fresco es fundamental y combina perfectamente. El perejil, tanto el liso como el rizado, aporta frescura. La pimienta blanca es más suave que la negra y no deja puntitos en salsas claras. El tomillo fresco, el laurel y el pimentón dulce también funcionan muy bien. Evita especias fuertes como el curry, el comino intenso o el cilantro en exceso. La clave es complementar el pescado, no enmascararlo.

¿El bacalao es malo para el colesterol?

No, el bacalao no es malo para el colesterol. De hecho, es una excelente opción si te preocupa tu salud cardiovascular. El bacalao fresco contiene muy poco colesterol (40-50 mg por cada 100 gramos) y casi nada de grasas saturadas, que son las verdaderas responsables de elevar el colesterol malo. Los omega-3 presentes en el bacalao ayudan a aumentar el colesterol bueno (HDL) y reducir los triglicéridos. La mantequilla de la salsa sí añade grasas saturadas, pero consumida con moderación dentro de una dieta equilibrada no representa un problema. Come bacalao dos o tres veces por semana sin preocupación.

¿Cuánto tiempo dura el bacalao fresco en el refrigerador?

El bacalao fresco se mantiene en buen estado entre uno y dos días en el refrigerador. Guárdalo en la parte más fría, generalmente el estante inferior, envuelto en papel film o en un recipiente hermético. Si lo compraste en el supermercado con fecha de caducidad, respeta esa fecha. Un truco que uso: coloco el bacalao sobre hielo picado dentro de un recipiente con agujeros para que drene el agua mientras se derrite. Esto mantiene el pescado frío y fresco por más tiempo. Si no vas a cocinarlo en dos días, congélalo inmediatamente para preservar su calidad.

¿Puedo congelar el bacalao ya cocinado con la salsa?

Puedes congelar el bacalao cocinado, pero no te lo recomiendo con la salsa de mantequilla. El pescado cocinado y congelado pierde bastante textura al descongelarse, se vuelve más seco y menos jugoso. Las salsas con mantequilla se separan cuando se congelan y descongelan, quedando granulosas y poco apetecibles. Si tienes sobras, guárdalas en el refrigerador y consúmelas al día siguiente. Para congelar, es mejor hacerlo con el bacalao fresco sin cocinar, envuelto herméticamente. Luego cocínalo directamente desde congelado o descongélalo lentamente en el refrigerador durante la noche.

¿Qué diferencia hay entre el bacalao fresco y el bacalao salado?

La diferencia es enorme, tanto en sabor como en preparación. El bacalao fresco es pescado sin procesar, tiene textura tierna y sabor suave a mar. El bacalao salado ha sido curado en sal durante semanas, lo que cambia completamente su textura y sabor. El salado necesita desalarse en agua durante uno o dos días antes de cocinarlo, cambiando el agua varias veces. El salado tiene un sabor más intenso y una textura más firme y desmigajada. Para esta receta de bacalao con mantequilla, siempre usa bacalao fresco. El salado es perfecto para platos tradicionales como el bacalao al pil-pil o las croquetas.

¿Puedo sustituir el bacalao por otro pescado en esta receta?

Absolutamente. Esta salsa de mantequilla funciona maravillosamente con muchos pescados blancos. La merluza es probablemente la sustitución más cercana, con textura y sabor similares al bacalao. El rape también queda espectacular, aunque es más firme y carnoso. El lenguado o la lubina son opciones más delicadas y elegantes. Incluso puedes usar salmón si prefieres un pescado más graso, aunque el sabor será bastante diferente. Ajusta los tiempos de cocción según el grosor del pescado que elijas. Pescados más finos como el lenguado necesitan menos tiempo en la sartén.

¿Cómo sé si el bacalao que compro es de buena calidad?

Hay varias señales claras de frescura. El bacalao fresco debe oler a mar limpio, nunca a amoníaco o pescado pasado. Los lomos deben ser firmes al tacto, no blandos ni viscosos. El color debe ser blanco nacarado, no amarillento o grisáceo. Si compras el pescado entero, los ojos deben estar brillantes y saltones, no hundidos ni opacos. Las branquias deben ser rojas o rosadas, nunca marrones. Compra siempre en pescaderías de confianza donde veas rotación constante de producto. Pregunta al pescadero cuándo llegó el pescado; si fue ese día o el anterior, estás bien.

¿Qué vino marida mejor con el lomo de bacalao con mantequilla?

Un vino blanco seco es la mejor opción para acompañar este plato. Mi favorito personal es un Albariño gallego, que tiene la acidez perfecta para cortar la riqueza de la mantequilla. Un Verdejo de Rueda también funciona maravillosamente, con notas herbáceas que complementan el perejil y el ajo. Si prefieres algo internacional, un Sauvignon Blanc de Nueva Zelanda o un Chablis francés son opciones excelentes. Evita vinos demasiado dulces o con mucho cuerpo; dominarían el pescado delicado. Sirve el vino bien frío, entre 8 y 10 grados. Si no bebes alcohol, un agua con gas y una rodaja de limón limpia perfectamente el paladar.

Preparar un lomo de bacalao con salsa de mantequilla no es solo cocinar, es crear momentos especiales. Cada vez que lo hago, pienso en mi abuela y en cómo transformaba ingredientes simples en recuerdos que duran toda la vida. Ahora tienes todas las herramientas para hacer lo mismo. Disfruta cada paso del proceso, desde elegir el pescado hasta ese primer bocado que te hace cerrar los ojos de placer. La cocina es generosa con quienes la tratan con cariño y paciencia.

Lomo de bacalao con salsa de mantequilla

Lomo de bacalao con salsa de mantequilla

Descubre la receta de lomo de bacalao con salsa de mantequilla que enamora Recuerdos de abuela y sabor inigualable en cada bocado.
Tiempo de preparación: 15 minutos
Tiempo de cocción: 10 minutos
Tiempo Total: 25 minutos
Plato: Dessert
Cocina: Italien
Palabra clave: Gourmand
Servings: 4 personas
Calories: 400kcal
Cost: $20

Equipo

  • Sartén
  • Espátula
  • Papel de cocina
  • Cuchillo
  • Tabla de cortar

Ingredientes

  • 4 lomos bacalao fresco (de unos 180-200 gramos cada uno)
  • al gusto g sal marina
  • al gusto g pimienta negra recién molida
  • 2 cucharadas aceite de oliva virgen extra
  • 1 unidad limón (solo necesitarás unas gotas)
  • 100 g mantequilla sin sal
  • 3 dientes ajo picados finamente
  • 2 cucharadas perejil fresco picado
  • el zumo de medio limón zumo de limón
  • una pizca g sal
  • al gusto g pimienta blanca

Instrucciones

  • Saca el bacalao del refrigerador unos 15 minutos antes de cocinarlo.
  • Reúne todos tus ingredientes (mise en place).
  • Seca los lomos de bacalao con papel de cocina y salpimienta ambos lados.
  • Calienta la sartén a fuego medio-alto y añade el aceite de oliva.
  • Cocina el bacalao durante 4-5 minutos sin moverlo, luego dale la vuelta y cocina 3-4 minutos más.
  • Retira el pescado y cúbrelo ligeramente con papel de aluminio.
  • En la misma sartén, baja el fuego y añade la mantequilla; cuando se derrita, añade el ajo picado.
  • Cocina el ajo durante 30 segundos, luego añade el zumo de limón y el perejil picado.
  • Ajusta la sal si es necesario.
  • Sirve el bacalao en un plato y vierte la salsa de mantequilla sobre él, añadiendo perejil fresco de decoración.

Notas

La calidad del bacalao es clave; busca lomos firmes y frescos.
Puedes variar la salsa añadiendo hierbas mixtas, alcaparras o tomates cherry.
Para acompañar, el puré de patatas, las verduras al vapor o el arroz son opciones excelentes.
Disfruta cada paso de la preparación y no dudes en experimentar con las guarniciones.

Nutrición

Calorías: 400kcal | Carbohidratos: 2g | Proteina: 40g | Grasa: 24g | Grasa saturada: 14g | Colesterol: 80mg | Sodio: 450mg | Potasio: 600mg | Vitamina A: 10IU | Vitamina C: 12mg | Calcio: 5mg | Hierro: 5mg
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