Pasta Cremosa Ajo: Receta Fácil y Sabrosa

Pasta Cremosa Ajo

¡Hola Cocineros! Un Placer Conoceros

¿Hay algo mejor que el aroma a ajo friendo en mantequilla mezclado con queso derritiéndose? Mi familia, en cuanto huelen eso, ya saben que es noche de Pasta Cremosa Ajo y pollo al horno. Es ese tipo de comida que pides en los restaurantes, pero que sabe mil veces mejor hecha en casa. Yo la hago al menos dos veces al mes, especialmente cuando necesito un abrazo en forma de cena. Hoy, les comparto mi versión favorita, la que siempre gana aplausos.

¿De Dónde Viene Esta Delicia Cremosa?

Este plato es como un buen amigo: familiar y reconfortante. No tiene un origen histórico preciso, sino que nace de la fusión de sabores italo-americanos que adoramos. La clásica salsa Alfredo (queso parmesano y crema) se encontró con el práctico «pasta bake» (pasta al horno) y juntos crearon magia. En mi casa, la evolución fue natural. Una noche, con pollo sobrante y ganas de algo sustancioso, mezclé todo lo que tenía. El resultado fue tan bueno que ahora es una tradición. Es la prueba de que las mejores recetas a veces surgen de la improvisación y el deseo de comer algo increíblemente bueno.

¿Por Qué Te Va a Encantar Esta Pasta Cremosa?

¡Por todo! Primero, el sabor es espectacular. El ajo fresco y el parmesano crean una salsa sedosa y llena de sabor. Segundo, es increíblemente versátil. Usas pasta de tu preferencia y pollo que ya tengas listo. Y tercero, es el rey de la cena familiar. Se prepara con facilidad, se hornea y alimenta a una mesa llena con sonrisas. Es el plato perfecto para esos días en que quieres impresionar con poco esfuerzo. Además, el olor que inunda la casa mientras se hornea… ¡es pura felicidad!

Ocasiones Perfectas Para Este Delight

Este plato es tu aliado para casi cualquier evento. Es el héroe de las cenas entre semana cuando el tiempo corre. Brilla en las reuniones familiares del domingo, donde todos piden repetir. Es una estrella en los potlucks (comidas compartidas), porque viaja bien y a todos les gusta. Incluso es ideal para esas noches de película en casa, donde quieres algo más especial que una pizza congelada. Básicamente, es la respuesta a «¿qué cocino hoy?» cuando la respuesta debe ser «algo delicioso y reconfortante».

Ingredientes Para Tu Pasta Cremosa Ajo y Pollo

Reúne estos ingredientes simples. Verás que muchos ya los tienes en tu alacena y nevera.

  1. 2 tazas de pollo cocido y desmenuzado (¡un pollo rostizado sobrante es perfecto!)
  2. 12 oz (340g) de pasta penne o la que prefieras
  3. 1 taza de queso mozzarella rallado
  4. 1 taza de queso parmesano rallado (usa parmesano de buena calidad, marca la diferencia)
  5. 4 dientes de ajo, picados finamente
  6. 2 cucharadas de mantequilla sin sal
  7. 1 cucharada de aceite de oliva
  8. 2 cucharadas de harina de trigo común
  9. 2 tazas de leche (entera para una salsa más cremosa)
  10. 1 taza de caldo de pollo
  11. 1 cucharadita de ajo en polvo
  12. 1 cucharadita de condimento italiano
  13. ½ cucharadita de pimienta negra molida
  14. Sal al gusto
  15. 2 cucharadas de perejil fresco picado para decorar

¿Te Faltó Algo? Opciones de Sustitución

¡No te preocupes! La cocina es flexible. Aquí tienes ideas para cambiar ingredientes:

  • Pollo: Puedes usar atún en lata bien escurrido, o incluso champiñones salteados para una versión vegetariana. ¡Queda genial con nuestra pasta cremosa con atún como inspiración!
  • Quesos: Cambia el mozzarella por queso gouda o un blend de quesos para pizza. El parmesano puede ser sustituido por pecorino romano.
  • Leche: Usa leche semidesnatada si prefieres, pero la salsa será menos cremosa. Para una versión sin lactosa, usa leches vegetales sin sabor fuerte, como la de almendra sin endulzar.
  • Pasta: Cualquier pasta corta funciona: fusilli, rigatoni o conchiglioni. Si buscas otras ideas de pasta, echa un vistazo a nuestras recetas principales de pasta y risotto.

Preparación Paso a Paso de Tu Pasta Cremosa

Vamos a crear capas de sabor. ¡Sigue estos pasos y verás qué fácil es!

Paso 1: Precalentar y Preparar

Lo primero es encender el horno a 175°C (350°F). Toma tu molde para horno de 23×33 cm (9×13 pulgadas) y engrásalo ligeramente con mantequilla o un spray de cocina. Déjalo a un lado. Mientras el horno se calienta, pon una olla grande con agua con sal a hervir para la pasta. Este paso de preparación hace que todo fluya sin prisas después.

Paso 2: Cocinar la Pasta

Cuece la pasta en el agua hirviendo con sal según las instrucciones del paquete, pero solo hasta que esté al dente. Esto significa que debe estar cocida pero con un pequeño centro firme. Recuerda que luego se horneará, y si la cueces demasiado ahora, se pondrá muy blanda. Una vez lista, escúrrela bien y resérvala en el mismo colador o en un tazón grande.

Pro tip: Agrega una cucharada de aceite de oliva a la pasta escurrida y revuélvela. Esto evitará que se pegue mientras preparas la salsa.

Paso 3: Crear la Base Aromática

En una cacerola grande a fuego medio, combina el aceite de oliva y la mantequilla. Cuando la mantequilla se derrita y deje de hacer espuma, añade el ajo picado. Deja que se sofría unos 1-2 minutos, revolviendo constantemente. El aire se llenará de un aroma dulce y fragante. ¡Cuidado con quemarlo! El ajo quemado sabe amargo. Queremos que esté doradito y perfumado.

Paso 4: Hacer el Roux (La Base de la Salsa)

Espolvorea las dos cucharadas de harina sobre la mezcla de ajo y mantequilla. Revuelve rápidamente con una cuchara de madera o un batidor. Cocina esta mezcla, llamada roux, durante 1-2 minutos. Verás que forma una pasta y pierde el olor crudo de la harina. Este paso es crucial para espesar la salsa sin que queden grumos después.

Paso 5: Incorporar los Líquidos y Espesar

Llega el momento mágico. Con el fuego aún a medio, vierte la leche y el caldo de pollo poco a poco, batiendo o revolviendo sin parar. Al principio parecerá que no se integra, pero sigue batiendo. Verás cómo la salsa empieza a espesar y a volverse suave y homogénea. Déjala cocinar otros 4-5 minutos, removiendo, hasta que tenga la consistencia de una crema espesa que cubra el dorso de la cuchara.

Paso 6: Sazonar y Añadir el Queso

Ahora es cuando el sabor explota. Agrega el ajo en polvo, el condimento italiano, la pimienta negra y sal al gusto. Revuelve bien. Luego, baja un poco el fuego y añade 1 taza de queso parmesano rallado y 1 taza de queso mozzarella. Remueve en forma de «8» hasta que los quesos se hayan derretido por completo y la salsa sea gloriosamente cremosa, sedosa y sin grumos. Apaga el fuego.

Paso 7: Combinar Todo

En un tazón grande (¡puedes usar el mismo de la pasta!), vierte la pasta escurrida, el pollo desmenuzado y la salsa cremosa de ajo y parmesano. Usa una espátula para mezclar con cuidado pero con energía, asegurándote de que cada trozo de pasta y pollo quede bien abrazado por esa salsa divina. La mezcla debe estar bien lubricada y homogénea.

Paso 8: Armar Para Hornear

Vierte esta mezcla celestial en el molde para horno que tenías preparado. Usa la espátula para esparcirla de manera uniforme, presionando suavemente. Luego, ¡la corona! Espolvorea por encima la taza restante de queso mozzarella y parmesano. Esta capa se dorará y formará una costra burbujeante irresistible en el horno.

Paso 9: Horneo Final

Coloca el molde en el centro del horno precalentado. Hornéalo durante 20-25 minutos. Estará listo cuando los bordes empiecen a burbujear con alegría y el queso de la superficie esté completamente derretido, dorado en algunos puntos y con un aspecto irresistible. Si quieres un toque más dorado, puedes cambiarlo al grill los últimos 2-3 minutos, pero vigílalo de cerca.

Paso 10: Servir y Disfrutar

Saca el molde del horno con cuidado (¡está muy caliente!) y déjalo reposar sobre una rejilla durante 5 minutos. Esto permite que la salsa se asiente un poco. Justo antes de servir, esparce el perejil fresco picado por encima. Este toque de color y frescura corta la riqueza del plato de maravilla. Sirve porciones generosas y calientes. ¡A disfrutar!

Secreto del Chef: Para un toque extra de lujo y sabor a nuez, tuesta ligeramente el queso parmesano rallado en una sartén seca antes de mezclarlo en la salsa. ¡Resalta su sabor de una manera increíble!

Tiempos de Preparación y Cocción

Este es un plato rápido para lo sustancioso que resulta. Aquí tienes el desglose:

  • Tiempo de preparación: 15 minutos (mientras el horno se calienta y hierves la pasta).
  • Tiempo de cocción: 25 minutos de horneado.
  • Tiempo total: Aproximadamente 40 minutos.
  • Porciones: 6 porciones abundantes.
  • Calorías aproximadas por porción: Entre 550-600 kcal, dependiendo de los ingredientes exactos utilizados.

Un Secreto Que Marca la Diferencia

Mi secreto infalible es usar una mezcla de quesos de buena calidad. El parmesano pre-rallado de bolsa suele tener antiaglomerantes que pueden hacer la salsa un poco granulosa. Si puedes, compra una cuña de parmesano y rállalo tú mismo justo antes de usar. El sabor es más intenso, más a nuez, y se funde en una seda perfecta. ¡Vale cada segundo extra!

Un Dato Curioso Sobre el Ajo

¿Sabías que el ajo, nuestro protagonista aromático, no solo da sabor? El compuesto llamado alicina, que se libera al picar o machacar el ajo, tiene propiedades que muchos consideran beneficiosas. En la cocina, este proceso es clave: dejar reposar el ajo picado unos 10 minutos antes de cocinarlo puede potenciar la formación de este compuesto. ¡Así que pica tu ajo al principio de la preparación y déjalo esperando su turno!

Equipo Necesario

No necesitas herramientas especiales, solo lo básico de cualquier cocina:

  • Una olla grande para cocinar la pasta.
  • Una cacerola mediana-grande para la salsa.
  • Un molde para horno de 23×33 cm (9×13 pulgadas).
  • Un colador para escurrir la pasta.
  • Un tazón grande para mezclar.
  • Batidor de varillas (ideal para la salsa) o una cuchara de madera resistente.
  • Espátula de silicona.
  • Tabla de cortar y cuchillo.
  • Rallador (si rallas tu propio queso).

Cómo Almacenar y Recalentar Tu Pasta Cremosa

Si te sobra (¡algo poco común!), puedes guardarla perfectamente. Una vez que se enfríe a temperatura ambiente, transfiérela a un recipiente hermético. Se conserva en la nevera hasta por 3-4 días. La salsa puede absorber un poco la humedad de la pasta, pero sigue estando deliciosa.

Para recalentar, tienes dos buenas opciones. La primera es en el microondas: coloca una porción en un plato apto, tápalo con papel film o una tapa, y caliéntalo en intervalos de 30 segundos, revolviendo entre cada uno. La segunda opción, y mi favorita para recuperar la textura del queso fundido, es en el horno. Precalienta el horno a 160°C (325°F), coloca la pasta en una fuente pequeña, cubre con papel de aluminio y hornéala durante 15-20 minutos, o hasta que esté caliente en el centro.

¿Y se puede congelar? Sí, pero con precaución. Los productos lácteos congelados y descongelados a veces pueden separarse o cambiar ligeramente de textura. Si decides congelarla, hazlo en un recipiente hermético por hasta 1 mes. Descongela en la nevera durante la noche y luego recalentla en el horno cubierta con papel de aluminio, añadiendo un chorrito pequeño de leche o caldo antes para ayudar a que la salsa recupere su cremosidad.

Consejos y Recomendaciones Extra

  • Pasta al dente: Insisto en esto. Es el truco más importante para que el plato final tenga una textura perfecta, no pastosa.
  • Prueba la salsa: Antes de mezclarla con la pasta y el pollo, prueba la salsa y ajústala de sal y pimienta. Una vez mezclado todo es más difícil corregir.
  • Juega con las hierbas: El perejil fresco es clásico, pero la albahaca picada o un poco de cebollino también quedan maravillosos como garnish final.
  • Para un toque picante: Añade una pizca de hojuelas de chile rojo (chile flakes) a la salsa o espolvoréalas por encima al servir.
  • Si te gustan los platos de pasta horneados, no dejes de probar nuestra clásica lasaña rápida de carne para otra opción reconfortante.

Ideas Para Presentar Tu Creación

¡Comer con los ojos primero! Presenta tu pasta cremosa al horno de forma atractiva:

  1. Sirve en platos hondos o cuencos individuales para un toque más acogedor.
  2. Decora con una ramita pequeña de romero fresco además del perejil, para un aroma extra.
  3. Para un contraste de color, sirve con una ensalada verde simple y brillante (solo lechuga, un poco de cebolla roja y un aliño de limón) a un lado del plato.
  4. Rocía un fino hilo de aceite de oliva virgen extra por encima justo al servir para brillo y sabor.
  5. Si lo sirves en la mesa familiar, lleva el propio molde al centro (con un salvamanteles, ¡claro!) y deja que cada uno se sirva. ¡Queda muy festivo!

Variaciones Más Saludables (¡Igual de Deliciosas!)

¿Quieres hacer este plato un poco más ligero? Aquí tienes 6 ideas creativas:

  1. Pasta Integral: Sustituye la pasta regular por pasta integral. Aporta más fibra y un sabor ligeramente a nuez que combina genial con la salsa cremosa.
  2. Con Verduras: Añade 2 tazas de verduras salteadas a la mezcla antes de hornear. El brócoli en floritos, las espinacas baby o los pimientos rojos asados son excelentes opciones. Agregan color, nutrientes y textura.
  3. Base de Coliflor: Para una opción baja en carbohidratos, sustituye la pasta por «arroz» de coliflor. Saltea la coliflor rallada y escúrrela muy bien antes de mezclarla con la salsa y el pollo. El tiempo de horneado puede ser un poco menor.
  4. Con Yogur Griego: Para reducir grasa, sustituye hasta ½ taza de la leche por yogur griego natural sin azúcar. Incorpóralo al final, fuera del fuego, batiendo suavemente para que no se corte. Le da una cremosidad espesa y un toque ácido interesante.
  5. Pechuga Molida: En lugar de pollo desmenuzado, usa pechuga de pollo molida o picada muy fina y saltéala con el ajo al principio. Se integra de manera uniforme en el plato.
  6. Quesos Ligeros: Usa versiones «light» o reducidas en grasa de los quesos mozzarella y parmesano. La textura final puede ser ligeramente menos elástica, pero el sabor seguirá siendo bueno.

Recuerda que adaptar las recetas a tus hábitos nutricionales es clave para disfrutar de la comida de forma sostenible y saludable.

Enlaces a Otras Recetas Que Te Encantarán

Si este plato te ha gustado, seguro que adoras explorar otras opciones. ¿Buscas algo igual de cremoso pero con champiñones? No te pierdas nuestra pasta cremosa con champiñones, ideal para días vegetarianos. Para los amantes del pollo en otras formas, nuestra receta de espaguetis con pollo es rápida y llena de sabor. Y, por supuesto, puedes encontrar muchas más ideas en nuestra sección de platos principales de pasta, risotto y lasaña.

Errores Comunes Que Debes Evitar

Error 1: Cocinar la Pasta Hasta el Final

Este es el error más frecuente. Si cueces la pasta hasta que esté completamente blanda en la olla, cuando la hornees se convertirá en una masa pastosa y sin textura. La pasta sigue cocinándose en el horno con el calor residual y la salsa caliente. La solución es simple: cocínala solo hasta el punto «al dente». Debe ofrecer una ligera resistencia al morderla. Si el paquete dice 10 minutos, cocínala 8. Luego, al escurrirla, enjuágala brevemente con agua fría para detener la cocción.

Error 2: No Cocinar Suficientemente el Roux

Añadir la harina a la mantequilla y el ajo y remover solo 30 segundos no es suficiente. Si el roux no se cocina el tiempo adecuado (1-2 minutos a fuego medio), la harina conservará su sabor crudo. Esto arruinará el sabor de toda tu salsa, dándole un regusto a masa que no es agradable. Cocínalo hasta que huela a galleta tostada y tenga un color ligeramente dorado pálido. Es la base de tu salsa, ¡dale su tiempo!

Error 3: Incorporar los Líquidos de Golpe

Verter toda la leche y el caldo de una vez sobre el roux es una receta para los grumos. La harina se aglomerará al contacto con el líquido frío y será casi imposible disolverla sin batidora. El método correcto es añadir los líquidos en un chorro lento y constante, batiendo o revolviendo continuamente desde el centro hacia fuera. Empieza con un pequeño chorro, integra bien, y luego añade el resto. Así conseguirás una salsa perfectamente lisa.

Error 4: Usar Queso Parmesano Pre-Rallado de Bolsa

Los quesos pre-rallados suelen contener celulosa u otros anti-aglutinantes para que no se apelmacen. Estos aditivos pueden impedir que el queso se funda de forma suave y sedosa en tu salsa, dejando una textura ligeramente granulosa o gomosa. Invierte en una cuña pequeña de parmesano o pecorino y rállala tú mismo en el momento. Notarás una diferencia enorme en sabor y textura. Vale totalmente la pena el pequeño esfuerzo extra.

Error 5: No Dejar Reposar Antes de Servir

Sacar el plato del horno y servirlo inmediatamente es tentador, pero es un error. La salsa estará muy líquida y puede escurrirse en el plato. Además, ¡te puedes quemar la lengua! Dejar reposar el plato durante 5-10 minutos fuera del horno permite que los sabores se asienten, la salsa espese ligeramente y la temperatura baje a un punto perfecto para comer. Es el último paso de la cocción.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

1. ¿Puedo preparar esta pasta cremosa de ajo con antelación?

¡Claro que sí! Es una gran opción para preparar con antelación. Puedes seguir los pasos hasta el punto 8 (armar en el molde y añadir el queso de la capa superior). Luego, en lugar de hornear, cubre el molde bien con papel film o una tapa y refrigéralo. Cuando vayas a hornear, sácalo de la nevera unos 20-30 minutos antes para que se temple un poco. Es posible que necesites añadir 5-10 minutos extra de horneado, ya que partirá de frío. Esta técnica es perfecta para cenas con invitados, ya que reduces el estrés del último momento.

2. ¿Qué tipo de pasta es la mejor para este plato al horno?

Las pastas cortas con formas que atrapan la salsa son las ganadoras. La penne (lisas o rigate) es mi favorita porque los tubos se llenan de la cremosa salsa. Otras excelentes opciones son los rigatoni, los fusilli (tirabuzón) o los farfalle (lazos). Las formas lisas como los macarrones también funcionan. Evita las pastas largas y finas como los espaguetis o linguini para este plato horneado, ya que son más difíciles de servir y no se integran de la misma manera en la presentación final.

3. ¿Se puede hacer esta receta sin gluten?

Sí, se puede adaptar fácilmente. Para la pasta, usa tu variedad favorita de pasta sin gluten (de maíz, arroz o legumbres). Solo asegúrate de no pasarte de cocción. Para espesar la salsa, en lugar de harina de trigo común, puedes usar 1 cucharada de maicena (almidón de maíz) disuelta en 2 cucharadas de agua fría. Sigue los pasos normales para el ajo y la mantequilla, pero omite la harina. Cuando añadas la leche y el caldo, deja que se calienten y luego incorpora la mezcla de maicena, removiendo hasta que espese. ¡Listo!

4. ¿Puedo usar crema de leche (nata para montar) en lugar de leche?

Puedes, pero el resultado será mucho más rico, pesado y calórico. Si prefieres ese estilo, sustituye una taza de la leche por crema de leche para cocinar (con un 20-30% de grasa). La salsa quedará extremadamente densa y sedosa. Te recomiendo reducir un poco la cantidad de mantequilla si usas crema, para no saturar el plato. Personalmente, prefiero la versión con leche porque es más ligera y permite que los sabores del ajo y el queso brillen sin ser tapados por la grasa.

5. Mi salsa quedó muy líquida, ¿qué hice mal?

Esto puede pasar por dos razones principales. La primera es que el roux (la mezcla de harina y grasa) no se cocinó lo suficiente antes de añadir los líquidos, por lo que su poder espesante es menor. La segunda es que no dejaste que la salsa hierva a fuego lento y se espese el tiempo suficiente (esos 4-5 minutos son clave). Si ya está en el molde y lista para hornear, puedes espolvorear un poco más de queso rallado por encima, ya que actuará como espesante al fundirse. Para la próxima, dale su tiempo al roux y a la ebullición suave.

6. ¿Se puede congelar la pasta cremosa al horno ya cocinada?

Sí, pero con expectativas realistas. Los platos con base láctea y salsa a veces pueden cambiar de textura al congelar y descongelar, pudiendo separarse un poco o volverse ligeramente granulosa. Si decides congelarla, hazlo en un recipiente hermético una vez que se haya enfriado por completo. Para descongelar, pasa el recipiente a la nevera la noche anterior. Al recalentar, hazlo en el horno a temperatura media (160°C) cubierta con papel de aluminio, y añade un chorrito pequeño de leche o caldo para ayudar a que la salsa recupere su cremosidad al mezclarse de nuevo.

7. ¿Qué puedo usar si no tengo condimento italiano?

¡No hay problema! El condimento italiano es una mezcla típica de orégano, albahaca, tomillo, romero y a veces mejorana. Puedes crear tu propia mezcla con lo que tengas. Por ejemplo, usa ½ cucharadita de orégano seco y ½ cucharadita de albahaca seca. O una pizca de cada: orégano, albahaca y tomillo. Si tienes hierbas provenzales, también son una buena opción. Incluso, si solo tienes orégano, úsalo. El objetivo es dar ese toque herbáceo mediterráneo al plato.

8. Es una receta apta para niños. ¿Cómo puedo suavizar el sabor a ajo?

Para hacerla más *kid-friendly*, reduce la cantidad de ajo fresco. En vez de 4 dientes, usa 1 o 2. También puedes optar por no añadir la cucharadita de ajo en polvo a la salsa. El sabor seguirá siendo cremoso y con queso, que es lo que más les suele gustar. Otra idea es sustituir parte del pollo por trocitos de jamón cocido, que suele triunfar. La base de la receta es tan versátil que se adapta fácilmente a los paladares más pequeños.

9. ¿Puedo hacer esta receta en una olla de cocción lenta (slow cooker)?

No es el método ideal para este plato en concreto. La salsa requiere un control preciso del calor para el roux y el espesado, algo que una slow cooker no maneja bien al principio. Además, la pasta podría cocinarse en exceso y deshacerse. Es mejor seguir el método tradicional en la estufa y horno. Sin embargo, puedes usar la slow cooker para *mantener caliente* el plato una vez horneado, en la función «warm» (calentar), si lo sirves en un buffet o reunión larga.

10. ¿Qué acompañamiento recomiendas para servir con este plato?

Como es un plato bastante completo y sustancioso (tiene proteína, carbohidratos y grasa), lo mejor es acompañarlo con algo fresco y ligero que limpie el paladar. Una ensalada verde simple con vinagreta de limón es la opción perfecta. También va muy bien con unas judías verdes salteadas con ajo o unas zanahorias asadas. Para el pan, un buen pan rústico para mojar en los restos de salsa del plato siempre es un acierto. Y para beber, un agua con gas y limón o una cerveza ligera o un vino blanco no muy seco acompañan muy bien.

¡A Cocinar y a Disfrutar!

Y ahí lo tienes, todo lo que necesitas para crear una Pasta Cremosa Ajo, Pollo y Parmesano que hará feliz a cualquier mesa. Es más que una receta, es un gesto de cariño, un abrazo en forma de comida. Es la prueba de que con ingredientes sencillos y un poco de amor, se crean momentos especiales. Así que ponte el delantal, enciende el horno y prepárate para recibir los mejores cumplidos. ¡No olvides contarme cómo te quedó! ¡Feliz cocina!

Pasta Cremosa Ajo: Receta Fácil y Sabrosa

Pasta Cremosa Ajo

Descubre la receta perfecta de Pasta Cremosa Ajo con pollo y parmesano, una delicia familiar fácil de preparar y siempre exitosa en tu mesa.
Tiempo de preparación: 15 minutos
Tiempo de cocción: 25 minutos
Tiempo Total: 40 minutos
Plato: Dessert
Cocina: Italien
Palabra clave: Gourmand
Servings: 6 personas
Calories: 575kcal
Cost: $15

Equipo

  • Olla grande
  • Tabla de cortar y cuchillo
  • Batidor de varillas
  • Colador

Notas

Puedes sustituir el pollo por atún o champiñones para una versión vegetariana. Para hacer la pasta más ligera, considera usar pasta integral o agregar verduras. Si te sobra pasta, guárdala en un recipiente hermético en el refrigerador hasta por 3-4 días. Para recalentar, puedes usar el microondas o volver a hornear a 160°C.

Nutrición

Calorías: 575kcal | Carbohidratos: 54g | Proteina: 38g | Grasa: 30g | Grasa saturada: 15g | Colesterol: 110mg | Sodio: 750mg | Potasio: 600mg | Fibra: 2g | Azúcar: 2g | Vitamina A: 500IU | Vitamina C: 1mg | Calcio: 350mg | Hierro: 2mg
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