¿Por qué la focaccia con hierbas cambió mi forma de hornear pan?
Hace dos años, en un viaje a la Liguria italiana, probé mi primera focaccia auténtica en una panadería familiar. El aroma del romero fresco y el aceite de oliva me envolvió antes de darle el primer mordisco. Esa textura esponjosa por dentro y crujiente por fuera me conquistó al instante. Volví a casa decidida a recrear esa magia en mi propia cocina.
Hoy quiero compartir contigo todo lo que he aprendido sobre este pan italiano maravilloso. La focaccia con hierbas es mucho más que una simple receta de pan. Es una experiencia culinaria que transforma cualquier comida en algo especial. Puedes servirla como aperitivo, acompañamiento o incluso convertirla en la base perfecta para un sándwich gourmet.
Lo mejor de todo es que no necesitas ser un panadero experto para lograr resultados increíbles. Esta receta perdona errores y siempre sale deliciosa. El secreto está en unos pocos ingredientes de calidad y un poco de paciencia. Te prometo que después de hornear tu primera focaccia, nunca volverás a comprar pan industrial con la misma ilusión.
¿Qué es la Focaccia con Hierbas?
La focaccia con hierbas es un pan plano italiano que se caracteriza por su miga húmeda y esponjosa, su corteza dorada y los hoyuelos distintivos en su superficie. Estos pequeños cráteres se rellenan con aceite de oliva virgen extra y hierbas aromáticas frescas que le dan su sabor único e inconfundible.
Este pan se diferencia de otros por su alto contenido de aceite de oliva, tanto en la masa como en la superficie. Esta generosa cantidad de aceite es lo que crea esa textura jugosa por dentro y ese exterior ligeramente crujiente que todos amamos. Cada bocado es una explosión de sabores mediterráneos.
Las hierbas aromáticas son las verdaderas protagonistas de esta receta. El romero fresco es el clásico por excelencia, pero la creatividad no tiene límites. Puedes experimentar con tomillo, orégano, albahaca o incluso crear tu propia mezcla personal de hierbas.
El origen de este tesoro italiano
La focaccia nace en la región de Liguria, en el noroeste de Italia. Los genoveses la perfeccionaron hace siglos y la convirtieron en parte fundamental de su cultura gastronómica. El nombre «focaccia» viene del latín «focus», que significa hogar o chimenea, porque antiguamente se horneaba en las cenizas del fuego.
Este pan tiene una historia que se remonta a la época romana. Los soldados romanos ya preparaban versiones primitivas de focaccia en sus campamentos militares. Era un alimento práctico, nutritivo y fácil de transportar en sus largas marchas.
Con el tiempo, cada región italiana desarrolló su propia versión. La focaccia genovesa es la más famosa, pero encontramos variantes en Apulia, Toscana y otras regiones. Cada una aporta su toque especial, pero todas comparten esa textura maravillosa y el generoso uso del aceite de oliva.
Características que hacen única a la focaccia con hierbas
La textura es lo primero que notarás al morder una buena focaccia. Por fuera, una corteza dorada y crujiente que cruje suavemente bajo tus dientes. Por dentro, una miga alveolada, húmeda y esponjosa que prácticamente se derrite en tu boca. Esta combinación de texturas es lo que la hace tan adictiva.
El sabor es extraordinariamente complejo para una receta tan simple. El aceite de oliva aporta profundidad y riqueza. Las hierbas frescas añaden notas aromáticas que despiertan todos tus sentidos. Un toque de sal marina en la superficie realza todos los sabores y crea pequeños puntos de intensidad salina.
Los hoyuelos característicos no son solo decorativos. Tienen una función muy importante: crear pequeños pozos donde se acumula el aceite de oliva. Esto garantiza que cada bocado tenga esa jugosidad perfecta. Además, evitan que la masa suba demasiado durante el horneado, manteniendo esa forma plana característica.
¿Qué hierbas lleva la focaccia tradicional?
El romero fresco es sin duda la hierba más tradicional y popular para la focaccia. Sus agujas verdes y aromáticas resisten perfectamente las altas temperaturas del horno. Al hornearse, libera aceites esenciales que impregnan todo el pan con su fragancia inconfundible.
Pero la tradición no debe limitar tu creatividad. Muchas panaderías italianas usan combinaciones diferentes según la temporada y la disponibilidad de hierbas frescas. Cada hierba aporta su personalidad única al pan final.
Aquí te comparto las hierbas que mejor funcionan con la focaccia:
- Romero: La opción clásica. Su sabor resinoso y ligeramente picante es perfecto para el pan.
- Tomillo: Más suave que el romero, aporta notas terrosas y un aroma sutil.
- Orégano: Dale un toque mediterráneo intenso y ligeramente picante.
- Salvia: Su sabor fuerte y distintivo combina maravillosamente con el aceite de oliva.
- Albahaca: Añádela al final del horneado para mantener su color y frescura.
¿Qué hierbas combinan bien con la focaccia?
La clave está en equilibrar los sabores sin que ninguna hierba domine completamente. Puedes usar una sola hierba o crear mezclas interesantes. Mi combinación favorita incluye romero y tomillo a partes iguales. El resultado es un pan con capas de sabor que sorprende en cada bocado.
Las cuatro finas hierbas de la cocina francesa también funcionan maravillosamente bien. Esta mezcla clásica incluye perejil, perifollo, cebollino y estragón. Aunque no es tradicional italiana, crea una focaccia delicada y aromática que encanta a todos.
Para una versión más mediterránea, combina romero con ajo picado finamente. Esta dupla es simplemente irresistible. El ajo se carameliza ligeramente en el horno y crea pequeñas joyas doradas de sabor concentrado.
Si prefieres sabores más suaves, prueba con tomillo y un toque de lavanda culinaria. Usa la lavanda con moderación porque su sabor puede ser muy intenso. Esta combinación es elegante y sofisticada, perfecta para impresionar en una cena especial.
Consejos para usar hierbas en tu pan
Siempre elige hierbas frescas en lugar de secas cuando sea posible. Las hierbas frescas tienen más aceites esenciales y resisten mejor el horneado. Además, su aroma es incomparablemente superior.
Si solo tienes hierbas secas, reduce la cantidad a la mitad. Las hierbas secas tienen sabores más concentrados. Una cucharada de romero seco equivale aproximadamente a dos cucharadas de romero fresco picado.
Añade algunas hierbas directamente en la masa y reserva otras para esparcir por encima. Esta técnica en dos capas crea profundidad de sabor. Las hierbas en la masa perfuman el pan desde dentro, mientras que las de la superficie aportan impacto visual y aromático.
Presiona las hierbas suavemente en la masa antes de hornear. Así no se quemarán durante el horneado. Las hierbas que sobresalen demasiado pueden oscurecerse en exceso y desarrollar un sabor amargo.
Ingredientes necesarios para tu focaccia perfecta
Ahora que ya conoces los secretos de las hierbas, es momento de arremangarnos y preparar esta maravilla. Te voy a confesar algo: la primera vez que hice focaccia pensaba que necesitaba ingredientes súper especiales o imposibles de conseguir. Nada más lejos de la realidad. Lo que hace especial a este pan no es la rareza de sus ingredientes, sino la calidad de los básicos.
Para la masa vas a necesitar ingredientes que probablemente ya tengas en tu despensa. Harina de fuerza es fundamental aquí. No uses harina común porque no tiene suficiente gluten para crear esa estructura esponjosa que buscamos. Necesitas entre 500 y 600 gramos dependiendo del tamaño de tu bandeja. Si quieres explorar opciones con harinas diferentes, te recomiendo revisar esta receta de pan integral con semillas que también juega con texturas interesantes.
El agua tibia es otro protagonista silencioso. Necesitarás alrededor de 360 ml. La temperatura es importante: debe estar tibia al tacto, como un baño agradable. Si está muy caliente matarás la levadura, si está fría no la activará correctamente. Yo siempre la pruebo con el dedo antes de agregarla.
Para la levadura tienes dos opciones igualmente válidas. Puedes usar levadura fresca de panadería (unos 12-15 gramos) o levadura seca instantánea (un sobre de 7 gramos). La fresca me gusta más porque siento que da un sabor más auténtico, pero la seca es más práctica y dura meses en la despensa. Si te interesa experimentar con fermentaciones más largas y complejas, echa un vistazo a cómo hacer pan casero con levadura natural.
El aceite de oliva virgen extra es absolutamente crucial. No escatimes aquí. Necesitarás aproximadamente 80-100 ml para la masa y otros 60-80 ml para la superficie. Este no es el momento de usar ese aceite barato del supermercado. Busca uno de buena calidad que realmente aporte sabor. La diferencia es enorme.
La sal marina es imprescindible. Unos 10 gramos van en la masa, y necesitarás escamas de sal gruesa para espolvorear al final. Yo uso sal Maldon cuando quiero darme un capricho, pero cualquier sal marina de buena calidad funciona perfectamente.
Y por supuesto, las hierbas frescas que ya hemos discutido. Para una focaccia estándar, calcula unas 3-4 cucharadas de hierbas frescas picadas. Mi mezcla preferida lleva:
- 2 cucharadas de romero fresco picado
- 1 cucharada de tomillo fresco
- 1 cucharadita de orégano fresco
- 2 dientes de ajo finamente laminados (opcional pero recomendadísimo)
Algunos panaderos añaden un toque de azúcar o miel a la masa. No es tradicional, pero ayuda a que la levadura arranque más rápido. Una cucharadita es suficiente y no se nota en el sabor final.
Preparación paso a paso: el camino hacia la focaccia soñada
Vamos al meollo del asunto. Preparar focaccia es más un proceso que una receta rígida. Requiere tiempo pero muy poco esfuerzo activo. La mayor parte del tiempo la masa está trabajando sola mientras tú haces tu vida. Perfecto para un domingo tranquilo en casa.
Paso 1: Activar la levadura. En un bol pequeño, mezcla el agua tibia con la levadura y una pizca de azúcar. Déjala reposar unos 5-10 minutos hasta que veas burbujas en la superficie. Esto te confirma que tu levadura está viva y lista para trabajar. Si no burbujea, tu levadura está muerta y necesitas empezar con otra nueva.
Paso 2: Mezclar los ingredientes secos. En un bol grande, combina la harina con la sal. Algunos dicen que la sal no debe tocar directamente la levadura porque la inhibe, pero en mi experiencia, mientras mantengas las proporciones correctas, no hay problema. Haz un hueco en el centro como si fuera un volcán.
Paso 3: Formar la masa. Vierte la mezcla de levadura en el centro del volcán de harina junto con 60 ml del aceite de oliva. Empieza a mezclar con una cuchara de madera o con tus manos. Al principio parecerá un desastre pegajoso. No te asustes, es completamente normal. La masa de focaccia es más húmeda que la de otros panes.
Trabaja la masa durante unos 10 minutos. Puedes hacerlo a mano sobre la encimera aceitada o usar una amasadora con el gancho de masa. Yo prefiero hacerlo a mano porque me encanta sentir cómo cambia la textura. La masa pasará de ser pegajosa a suave y elástica. Este proceso de amasado desarrolla el gluten, similar a lo que ocurre con la brioche muy esponjosa aunque con diferente proporción de ingredientes.
Paso 4: Primera fermentación. Coloca la masa en un bol aceitado, cúbrela con un paño húmedo y déjala reposar en un lugar cálido. Esta fermentación debería durar entre 1 y 2 horas, hasta que duplique su tamaño. En invierno tardo más, en verano a veces en 45 minutos ya está lista. Una vez dejé fermentar la masa dentro del horno apagado con solo la luz encendida. Funcionó de maravilla.
Paso 5: Dar forma en la bandeja. Aquí viene la parte divertida. Engrasa generosamente una bandeja rectangular con aceite de oliva. Y cuando digo generosamente, lo digo en serio. El fondo debe estar brillante de aceite. Vuelca la masa sobre la bandeja y empieza a estirarla con las yemas de los dedos hasta que cubra toda la superficie.
Si la masa se resiste y se encoge, déjala descansar 10 minutos y vuelve a intentarlo. La masa tiene memoria y a veces necesita relajarse. No uses rodillo, siempre con los dedos. Este método crea esa textura rústica tan característica.
Paso 6: Los hoyuelos mágicos. Con tus dedos, presiona firmemente la masa creando hoyuelos por toda la superficie. Hunde los dedos hasta casi tocar la bandeja. No tengas miedo de ser enérgico aquí. Estos cráteres son la firma de una focaccia auténtica. Luego rocía generosamente con el aceite de oliva restante. El aceite debe acumularse en los hoyuelos.
Paso 7: Incorporar las hierbas. Ahora viene el momento de añadir las hierbas frescas. Espolvoréalas uniformemente sobre toda la superficie y presiónalas suavemente con los dedos para que se adhieran a la masa. Añade también el ajo laminado si lo estás usando. Yo añado la mitad de las hierbas ahora y reservo la otra mitad para los últimos 5 minutos de horneado. Esto crea dos capas de sabor: unas hierbas más tostadas y otras más frescas.
Paso 8: Segunda fermentación. Cubre la bandeja con film transparente o un paño y deja reposar otros 30-45 minutos. La masa se inflará y los hoyuelos se harán más pronunciados. Esta segunda fermentación es crucial para conseguir esa miga esponjosa. Aprovecha este tiempo para precalentar el horno.
Paso 9: Horneado perfecto. Precalienta el horno a 220°C. Esta temperatura alta es fundamental. Justo antes de meter la focaccia, dale un último toque de aceite de oliva y espolvorea las escamas de sal gruesa. El horno debe estar bien caliente cuando entre el pan, similar a como se hornea el pan de campo rústico.
Hornea durante 20-25 minutos hasta que la superficie esté dorada y crujiente. Mi truco secreto es rociar un poco de agua en el horno justo al meter la bandeja. Esto crea vapor y ayuda a formar una corteza increíble. La focaccia está lista cuando al golpear la base suena hueca.
¿Qué hierbas combinan bien con el pan en general?
Más allá de la focaccia, el mundo de los panes con hierbas es fascinante. Prácticamente cualquier hierba aromática puede encontrar su lugar en algún tipo de pan. Lo importante es entender qué hierbas resisten bien el horneado y cuáles aportan los mejores sabores.
El romero, tomillo y orégano son las tres hierbas más resistentes al calor. Sus aceites esenciales se mantienen estables a altas temperaturas. Por eso funcionan tan bien en panes que se hornean a 200°C o más. Estas tres forman lo que yo llamo «la santísima trinidad de las hierbas para pan».
La albahaca requiere más cuidado porque sus hojas son delicadas. Si la añades al principio del horneado se oscurece y pierde su color vibrante. Mi técnica es añadir albahaca picada mezclada con aceite de oliva inmediatamente después de sacar el pan del horno. Se adhiere a la superficie caliente y mantiene su frescura.
Las hierbas mediterráneas como lavanda culinaria, mejorana y ajedrea también funcionan maravillosamente. Aportan complejidad y sofisticación. Pero úsalas con moderación porque sus sabores pueden ser dominantes. Una pizca es suficiente para transformar un pan ordinario en algo memorable.
Variedades de focaccia con hierbas: un universo de sabores por descubrir
Una vez dominas la técnica básica, el mundo de las posibilidades se abre ante ti como un abanico delicioso. La focaccia es como un lienzo en blanco esperando tu creatividad. He probado tantas versiones que perdí la cuenta, pero te voy a compartir mis favoritas y las que siempre triunfan cuando tengo invitados.
La focaccia genovesa clásica es la reina indiscutible. Solo romero, aceite de oliva y sal marina. Punto. No necesita nada más. Es pura elegancia en su simplicidad. Cuando la muerdes, el romero tostado libera todo su aroma y el aceite de oliva crea esa jugosidad adictiva. Es perfecta para acompañar una tabla de quesos o simplemente para disfrutar sola con un vino blanco fresco.
Luego está mi adorada focaccia alle olive, que incorpora aceitunas negras Kalamata picadas tanto en la masa como sobre la superficie. Combino las aceitunas con romero fresco y un toque de orégano. El resultado es un pan salado, intenso y absolutamente irresistible. Esta versión se convierte en la estrella de cualquier aperitivo.
La focaccia con tomates cherry es otra variante maravillosa. Presiono tomates cherry cortados por la mitad en los hoyuelos junto con albahaca fresca y dientes de ajo enteros. Durante el horneado, los tomates se concentran y caramelizan ligeramente. Es como comer pizza pero en versión más sofisticada. A los niños les encanta porque los tomates quedan dulzones.
Para ocasiones especiales preparo una focaccia con cebolla caramelizada. Caramelizo cebollas durante 40 minutos hasta que quedan doradas y dulces, luego las distribuyo sobre la masa con tomillo fresco. Es un trabajo extra pero el sabor es estratosférico. La dulzura de la cebolla contrasta perfectamente con la sal marina.
Otra variante menos conocida pero deliciosa es la focaccia con patatas finas. Suena raro pero es tradicional en algunas zonas de Italia. Lamino patatas muy finas, casi transparentes, y las distribuyo sobre la masa con romero. Durante el horneado las patatas se vuelven crujientes en los bordes. Es como tener pan y patatas chips al mismo tiempo.
En verano me encanta hacer focaccia con calabacín. Corto el calabacín en rodajas finísimas, lo salteó brevemente para quitarle el exceso de agua, y lo dispongo en patrones bonitos sobre la masa con menta fresca y un poco de limón rallado. El resultado es ligero, fresco y perfecto para cenas al aire libre.
¿Cuáles son las 4 finas hierbas y cómo usarlas en focaccia?
Esta es una pregunta que me hacen constantemente. Las cuatro finas hierbas o «fines herbes» en francés son una combinación clásica de la cocina francesa que incluye perejil, perifollo, cebollino y estragón. Esta mezcla se caracteriza por sabores delicados y frescos, muy diferentes a las hierbas mediterráneas más robustas que normalmente asociamos con Italia.
El perejil aporta frescura y un sabor herbáceo suave que no domina. Yo uso perejil de hoja plana, también llamado italiano, porque tiene más sabor que el rizado. Una curiosidad: el perejil es rico en vitaminas y combina maravillosamente con casi cualquier ingrediente.
El perifollo tiene un sabor sutil que recuerda ligeramente al anís. Es delicado y elegante, perfecto para focaccias gourmet. El problema es que no siempre es fácil encontrarlo fresco. Si no lo consigues, puedes sustituirlo con un poco más de perejil y una pizca de hinojo fresco.
El cebollino añade un toque suave a cebolla sin ser agresivo. Sus flores moradas también son comestibles y quedan preciosas como decoración. Cuando uso cebollino en focaccia, lo pico finamente y lo añado justo antes de hornear para que mantenga su color verde brillante.
El estragón es la hierba más distintiva de las cuatro. Tiene un sabor anisado pronunciado que puede ser controversial. A mí me encanta pero lo uso con moderación. Media cucharadita es suficiente para perfumar toda una focaccia sin dominar el conjunto.
Cuando preparo una focaccia con las cuatro finas hierbas, el resultado es completamente diferente a la versión mediterránea tradicional. Es más delicada, más francesa, perfecta para servir con mantequilla salada o para convertir en base de canapés elegantes. La probé por primera vez en una brasserie parisina y quedé fascinada con esa fusión franco-italiana.
Combinaciones creativas más allá de lo tradicional
Después de años experimentando, he descubierto combinaciones que te van a sorprender. Algunas son raras pero funcionan increíblemente bien. La cocina es aventura, y la focaccia es el vehículo perfecto para explorar.
Una combinación que adoro es romero con naranja. Sí, has leído bien. Añado ralladura de naranja a la masa junto con romero fresco. El cítrico aporta un toque brillante que eleva el romero a otra dimensión. Esta focaccia es espectacular con queso de cabra o incluso con mermelada para un brunch diferente.
Otro experimento exitoso fue la focaccia con salvia y mantequilla marrón. Preparo mantequilla marrón con hojas de salvia fritas y la vierto sobre la focaccia caliente recién salida del horno. El aroma es embriagador. Esta versión es más decadente y perfecta para el otoño.
Para los amantes del picante, una focaccia con romero y chile es la respuesta. Incorporo hojuelas de chile en el aceite de oliva que uso para rociar la superficie. El contraste entre el aromático romero y el calor del chile es adictivo. Mi cuñado, que normalmente no es fan del pan, se come media bandeja él solo.
También me gusta jugar con hierbas asiáticas aunque sé que esto hace que los puristas italianos se estremezcan. He hecho focaccia con cilantro fresco y jengibre rallado. La textura sigue siendo la misma pero el perfil de sabor viaja a otro continente. Es fantástica para acompañar platos asiáticos o para hacer banh mi caseros.
Una vez, casi por accidente, añadí menta fresca con ajo y limón a una focaccia. Pensé que sería un desastre, pero resultó refrescante y perfecta para el verano. La menta no se quemó porque la añadí solo los últimos 5 minutos del horneado. Ahora es una de mis versiones favoritas para cenas mediterráneas.
Hierbas poco comunes que transforman tu pan
Más allá de las hierbas clásicas, hay todo un mundo de aromáticas que pueden revolucionar tu forma de hacer pan. Estas hierbas requieren un poco más de búsqueda pero valen totalmente la pena.
El eneldo es una hierba que subestimamos muchísimo. En panes escandinavos es común pero rara vez lo vemos en focaccia. Su sabor fresco y ligeramente anisado funciona maravillosamente con semillas de hinojo. Esta combinación crea una focaccia perfecta para acompañar salmón ahumado o pescados en general.
La mejorana es prima del orégano pero más suave y dulce. Yo la uso cuando quiero un sabor mediterráneo pero sin la intensidad del orégano. Combina especialmente bien con tomates frescos y mozzarella si estás haciendo una focaccia estilo pizza.
Las hojas de laurel frescas son otro ingrediente interesante. No las pico sino que las presiono enteras sobre la masa. Durante el horneado liberan sus aceites aromáticos. Antes de servir las retiro porque son un poco duras para comer, pero el sabor que dejan es maravilloso.
El apio de monte o lovage es prácticamente desconocido fuera de ciertos círculos gastronómicos. Tiene un sabor intenso a apio pero más complejo. Una pizca mezclada con perejil crea una focaccia con profundidad única. Lo descubrí en el mercado de un pueblo italiano y ahora lo cultivo en mi balcón.
Si tienes acceso a hierbas silvestres comestibles, úsalas. Ortigas jóvenes cocidas brevemente, acedera, verdolaga… Todas aportan sabores únicos y un toque de forrajeo moderno. Solo asegúrate de identificarlas correctamente porque obviamente no queremos intoxicarnos por experimentar.
Consejos para conservar y disfrutar tu focaccia
Una focaccia recién horneada es gloria pura, pero la realidad es que a veces sobra. Aunque en mi casa rara vez dura más de unas horas, he aprendido trucos para mantenerla deliciosa por más tiempo.
La focaccia se mantiene bien a temperatura ambiente durante 2-3 días si la guardas correctamente. Envuélvela en un paño de cocina limpio, nunca en plástico directamente porque se humedece y pierde esa corteza maravillosa. Si vives en un clima muy húmedo, métela en una bolsa de papel dentro de una caja de pan.
Para recalentarla, el horno es tu mejor amigo. Precalienta a 180°C, rocía ligeramente la focaccia con agua y caliéntala durante 5-7 minutos. Volverá a estar crujiente por fuera y tierna por dentro, casi como recién hecha. El microondas es el enemigo número uno de la focaccia, la convierte en goma.
También puedes congelarla cortada en porciones. Envuelve cada pieza en film transparente y luego en papel de aluminio. Se mantiene perfecta hasta 3 meses. Para descongelar, déjala a temperatura ambiente y luego recalienta en el horno. Yo siempre tengo algunas porciones congeladas para emergencias o visitas inesperadas.
Una focaccia del día anterior es perfecta para hacer crostini. Córtala en cuadrados, tuéstala ligeramente y úsala como base para toppings variados. Tomate y albahaca, ricotta con miel, paté de hígado… las posibilidades son infinitas. Cuando organizo mi planificación alimentaria semanal, siempre incluyo una focaccia porque sé que me servirá para varias comidas de formas diferentes.
También puedes convertir la focaccia en pan rallado casero de lujo. Déjala secar completamente, tritúrala en el procesador y ya tienes pan rallado aromático perfecto para empanar pescados o gratinar verduras. Las hierbas que lleva le dan un toque especial que el pan rallado comercial nunca tendrá.
Ideas para servir tu focaccia con estilo
La presentación importa, incluso con algo tan rústico como la focaccia. He servido este pan en todo tipo de ocasiones, desde picnics informales hasta cenas elegantes, y siempre he encontrado formas de hacerla brillar.
Para un aperitivo italiano auténtico, corta la focaccia en cuadrados y sírvela con un plato de aceite de oliva virgen extra para mojar. Añade al aceite un poco de vinagre balsámico, pimienta negra recién molida y quizás unas hojuelas de chile. Tus invitados se volverán locos.
Como base para sándwiches, la focaccia es imbatible. Córtala horizontalmente y rellénala con prosciutto, rúcula, tomate seco y mozzarella fresca. O con pollo asado, pesto y pimientos asados. La esponjosidad de la focaccia absorbe todos los jugos sin deshacerse.
En brunch es espectacular. Sírvela tibia con mantequilla batida con hierbas frescas, quesos cremosos, jamones curados y frutas frescas. Acompáñala con huevos revueltos cremosos y tendrás un brunch de hotel cinco estrellas en tu casa.
Para cenas informales, corta la focaccia en tiras largas como palitos de pan. Disponlas en vertical en un vaso alto o una jarra rústica. Se ve precioso en la mesa y es perfecto para acompañar sopas, cremas o ensaladas. Además, cada quien puede tomar lo que necesite sin usar cubiertos.
Si quieres impresionar de verdad, prepara una tabla de focaccia. Haz dos o tres versiones diferentes con distintas hierbas y toppings, córtalas en cuadrados y disponlas artísticamente en una tabla grande de madera. Añade algunos acompañamientos como aceitunas, tomates cherry, burrata y embutidos. Es el centro de mesa perfecto para cualquier reunión.
El factor salud: hierbas aromáticas como aliadas nutricionales
Aunque la focaccia es un placer indulgente, las hierbas aromáticas que lleva aportan beneficios reales para la salud. No estoy diciendo que sea un superalimento, pero tampoco es solo pan vacío.
El romero es rico en antioxidantes y tiene propiedades antiinflamatorias. Estudios han demostrado que puede mejorar la concentración y la memoria. Cada vez que preparo focaccia antes de estudiar para algo importante, me gusta pensar que el romero me está ayudando aunque sea un poquito.
El tomillo contiene timol, un compuesto con propiedades antibacterianas naturales. Tradicionalmente se ha usado para problemas respiratorios. Además, su aroma tiene efectos calmantes que reducen el estrés. Hornear pan con tomillo es terapia aromática gratuita.
El orégano es uno de los antioxidantes más potentes del reino vegetal. Tiene propiedades antimicrobianas y puede ayudar con la digestión. Una cucharada de orégano fresco contiene tantos antioxidantes como media taza de arándanos. Impresionante, ¿verdad?
La albahaca es antiinflamatoria y contiene vitamina K, importante para la salud ósea. También tiene propiedades adaptogénicas que ayudan al cuerpo a manejar el estrés. Por algo los italianos la usan en absolutamente todo.
Usar aceite de oliva virgen extra en abundancia también aporta grasas saludables, especialmente ácido oleico que beneficia la salud cardiovascular. Sí, la focaccia lleva muchas calorías, pero son calorías de calidad. Todo con moderación, por supuesto.
Errores comunes y cómo evitarlos
Después de hacer focaccia cientos de veces y de enseñar a amigos y familiares, he visto los mismos errores repetirse. Te los cuento para que los evites desde el principio.
Error número uno: no usar suficiente aceite. La focaccia necesita ser generosa con el aceite. Si te da miedo añadir tanto, el resultado será un pan seco y poco característico. Confía en la receta y sé generoso. El aceite no solo aporta sabor sino que crea esa textura única.
Error número dos: hornear a temperatura demasiado baja. El horno debe estar bien caliente, a 220°C mínimo. Si horneas a 180°C la focaccia se secará antes de dorarse. Necesitas ese golpe de calor inicial para que la corteza se forme rápidamente mientras el interior permanece jugoso.
Error número tres: no hacer los hoyuelos profundos. Algunos tienen miedo de hundir demasiado los dedos en la masa. Pero esos hoyuelos deben ser pronunciados. Si son superficiales desaparecerán durante el horneado. Sé valiente y hunde los dedos hasta casi tocar la bandeja.
Error número cuatro: usar hierbas secas cuando la receta pide frescas. Las hierbas secas tienen su lugar en la cocina, pero en focaccia las frescas son insustituibles. El sabor y el aroma son completamente diferentes. Si solo tienes secas, úsalas pero ten claro que el resultado no será el mismo.
Error número cinco: no dejar fermentar suficiente tiempo. La prisa es enemiga del buen pan. Si acortas las fermentaciones para terminar antes, tendrás una focaccia densa y sin ese sabor complejo que dan las fermentaciones largas. Planifica con tiempo y deja que la masa haga su magia.
Error número seis: cortar la focaccia recién salida del horno. Sé que es tentador pero espera al menos 10-15 minutos. Necesita ese tiempo para que la estructura interna se asiente. Si cortas inmediatamente, el vapor escapa y el interior se vuelve gomoso en lugar de esponjoso.
Si estás buscando expandir tu repertorio de panes y masas, te recomiendo explorar más opciones en nuestra sección de panadería y repostería donde encontrarás desde recetas básicas hasta creaciones más elaboradas.
Déjate llevar por la magia de las hierbas
Llegamos al final de este viaje aromático por el mundo de la focaccia con hierbas. Espero haberte contagiado mi entusiasmo por este pan maravilloso que ha transformado mi forma de cocinar y de compartir con los demás. La focaccia es generosidad en forma de pan, es el abrazo cálido de una cocina llena de aromas, es la excusa perfecta para reunir a la gente que quieres alrededor de una mesa.
No tengas miedo de experimentar. Las mejores focaccias que he hecho surgieron de improvisar con lo que tenía en la nevera. Prueba combinaciones nuevas, atrévete con hierbas diferentes, ajusta las cantidades a tu gusto personal. La cocina es tuya y las reglas están para romperse creativamente. Lo único importante es usar buenos ingredientes y poner amor en el proceso. El resto viene solo.
Preguntas frecuentes sobre la focaccia con hierbas
¿Qué hierbas lleva la focaccia tradicional?
La focaccia tradicional genovesa lleva principalmente romero fresco como hierba principal. Esta es la versión más clásica y auténtica que encontrarás en Italia. Sin embargo, dependiendo de la región italiana, también se usan tomillo, salvia u orégano. Lo importante es que sean hierbas frescas aromáticas que resistan bien las altas temperaturas del horno. El romero sigue siendo la opción más popular porque su sabor resinoso combina perfectamente con el aceite de oliva virgen extra.
¿Qué hierbas combinan bien con la focaccia?
Las hierbas que mejor funcionan con la focaccia son romero, tomillo, orégano, salvia y albahaca. Estas hierbas mediterráneas tienen aceites esenciales que resisten el horneado a alta temperatura. También puedes experimentar con combinaciones como romero con ajo, tomillo con limón, o incluso las cuatro finas hierbas francesas para una versión más delicada. Mi recomendación es empezar con una sola hierba hasta dominar la técnica y luego aventurarte con mezclas más complejas. No tengas miedo de probar según tu gusto personal.
¿Cuáles son las 4 finas hierbas?
Las cuatro finas hierbas o «fines herbes» son una mezcla clásica francesa que incluye perejil, perifollo, cebollino y estragón. Esta combinación se caracteriza por sabores delicados y frescos, muy diferentes a las hierbas mediterráneas más robustas. Tradicionalmente se usan en tortillas, salsas y platos de pescado. Aunque no es la mezcla tradicional italiana para focaccia, funciona maravillosamente si buscas un pan con sabor más sutil y elegante. El resultado es una focaccia perfecta para servir en brunch o con mantequilla de calidad.
¿Qué hierbas combinan bien con el pan en general?
Para panes en general, las hierbas más versátiles son romero, tomillo, orégano, eneldo, salvia y albahaca. El romero funciona excelente en panes rústicos de masa madre. El eneldo es perfecto para panes de centeno o panes que acompañarán pescado. La albahaca se integra bien en panes con tomates secos o aceitunas. El tomillo combina maravillosamente con panes integrales y de multicereales. La clave está en equilibrar la intensidad de la hierba con el tipo de harina y los demás ingredientes del pan.
¿Puedo usar hierbas secas en lugar de frescas para la focaccia?
Sí puedes usar hierbas secas, pero el resultado será diferente. Las hierbas secas tienen sabores más concentrados, así que debes usar aproximadamente la mitad de la cantidad que usarías de frescas. El aroma será menos vibrante y la presentación visual no será tan atractiva porque las hierbas secas se oscurecen más durante el horneado. Si solo tienes hierbas secas, añádelas mezcladas con el aceite de oliva que rocías sobre la masa. Esto ayuda a rehidratarlas ligeramente y distribuye mejor su sabor por toda la focaccia.
¿Cuánto tiempo dura la focaccia con hierbas?
La focaccia casera se mantiene fresca a temperatura ambiente durante 2-3 días si la guardas correctamente envuelta en un paño limpio. Después de ese tiempo empieza a secarse aunque sigue siendo comestible. Puedes congelarla hasta 3 meses cortada en porciones y bien envuelta en film transparente y papel de aluminio. Para recalentarla, usa el horno a 180°C durante 5-7 minutos después de rociarla ligeramente con agua. Nunca uses el microondas porque arruina completamente la textura crujiente de la corteza.
¿Por qué mi focaccia queda densa y no esponjosa?
Una focaccia densa generalmente es resultado de fermentaciones insuficientes o de no usar suficiente agua en la masa. La masa de focaccia debe ser bastante húmeda y pegajosa, más que la de otros panes. Si añades demasiada harina durante el amasado la masa se vuelve dura y densa. También asegúrate de que tu levadura esté activa y fresca. Otra razón común es no hacer los hoyuelos lo suficientemente profundos, lo que permite que la masa suba demasiado creando una textura más parecida al pan común que a la focaccia característica.
¿A qué temperatura debe estar el agua para activar la levadura?
El agua ideal para activar la levadura debe estar tibia, entre 35-40°C aproximadamente. Si no tienes termómetro, pruébala con el dedo: debe sentirse agradablemente tibia, como un baño cómodo. Si el agua está demasiado caliente, por encima de 50°C, matarás la levadura y la masa no subirá. Si está demasiado fría, la levadura se activará muy lentamente y las fermentaciones serán eternas. Yo siempre caliento el agua unos segundos en el microondas y luego la pruebo con el dedo antes de añadir la levadura.
¿Puedo hacer focaccia sin gluten con hierbas?
Sí, es posible hacer focaccia sin gluten aunque la textura será diferente a la tradicional. Necesitarás usar una mezcla de harinas sin gluten específica para pan que incluya gomas o psyllium para crear estructura. La masa será más líquida y parecida a una masa de bizcocho que a masa de pan tradicional. Los tiempos de fermentación también son diferentes y generalmente más cortos. Las hierbas funcionan exactamente igual que en la versión con gluten. El sabor puede ser excelente aunque la textura nunca será idéntica a la focaccia con gluten.
¿Qué tipo de aceite de oliva debo usar para la focaccia?
Debes usar aceite de oliva virgen extra de buena calidad, preferiblemente uno con sabor afrutado y aromático. No uses aceites refinados o mezclas porque el sabor será plano y no aportará nada especial al pan. El aceite de oliva es un ingrediente protagonista en la focaccia, no solo un lubricante. Busca un virgen extra que te guste beber directamente o mojar con pan. No necesitas el más caro del mercado, pero tampoco el más barato. Un aceite de calidad media-alta es perfecto y marcará una diferencia enorme en el resultado final.

Equipo
- Bol grande
- Cuchara de madera
- Bandeja para hornear
- Paño húmedo
- Horno
Ingredientes
- 500-600 g harina de fuerza
- 360 ml agua tibia
- 12-15 g levadura fresca de panadería o 7 g de levadura seca instantánea
- 80-100 ml aceite de oliva virgen extra para la masa
- 60-80 ml aceite de oliva virgen extra para la superficie
- 10 g sal marina
- 3-4 cucharadas hierbas frescas picadas (2 cucharadas de romero, 1 cucharada de tomillo, 1 cucharadita de orégano)
- 2 dientes ajo finamente laminados (opcional)
- 1 cucharadita azúcar o miel opcional
Instrucciones
- Activar la levadura mezclando agua tibia con levadura y azúcar, dejando reposar 5-10 minutos.
- Mezclar la harina con la sal en un bol grande y hacer un hueco en el centro.
- Añadir la mezcla de levadura y 60 ml de aceite de oliva al hueco, y mezclar.
- Amasar la masa durante unos 10 minutos hasta que esté suave y elástica.
- Colocar la masa en un bol aceitado, cubrir y dejar fermentar en un lugar cálido de 1 a 2 horas.
- Engrasar generosamente una bandeja rectangular con aceite de oliva y volcar la masa.
- Estirar la masa con las yemas de los dedos hasta cubrir la bandeja.
- Hacer hoyuelos en la masa con los dedos y rociar con aceite de oliva restante.
- Espolvorear las hierbas frescas y presionarlas suavemente sobre la masa.
- Dejar reposar cubierta durante 30-45 minutos para la segunda fermentación.
- Precalentar el horno a 220°C y preparar la focaccia con un último toque de aceite y sal.
- Hornear durante 20-25 minutos hasta que esté dorada y crujiente.